Los californianos iniciaron su serie de conciertos en el país con un lleno total en el Movistar Arena. El clásico disco Morning View asumió un rol protagónico en la velada, siendo interpretado de manera íntegra y llenando de nostalgia a los presentes en el recinto santiaguino. Brandon Boyd y compañía cautivaron con carisma, un sonido arrollador y una selección brillante de canciones.
Por: Joaquín Reyes
Foto: Guille Salazar/Lotus
La banda, que logró conquistar la Quinta Vergara hace menos de dos meses, vivió la primera de sus tres jornadas en Santiago la noche del pasado jueves. El entusiasmo colectivo generado por su excepcional presentación en el Festival de Viña fue clave para que se abriera esta tercera fecha, ofreciendo una oportunidad a quienes no lograron conseguir entradas en primera instancia. La experiencia vivida en Santiago no decepcionó, con un público frenético y un espectáculo espectacular en todos sus aspectos.
Los invitados especiales encargados de abrir la jornada fueron Los Tetas. La reformada alineación de esta clásica banda de funk chilena ahora tiene como protagonistas a C-Funk y a Rulo, acompañados por talentosos músicos en el escenario. Interpretaron temas que evocaron energía y nostalgia, como los eternos Cha cha cha y ¿Papi, dónde está el funk?. La dupla nacional ofreció un vibrante inicio a la fiesta que sería el show de los de Calabasas. En los próximos días, bandas de carácter más pesado como Spiral Vortex y A New Dawn se encargarán de encender la llama inicial.
Tras un breve retraso, las luces se apagaron y comenzaron a aparecer desde las sombras Nicole Row (bajo), Mike Einziger (guitarra), José Pasillas (batería) y Chris Kilmore (mesa de mezclas), listos para explotar en el escenario cuando la señal lo indicara. Brandon Boyd apareció al final, con una chaqueta que todos sabían que se quitaría con el transcurso de la velada. Saludando incluso a quienes estaban más lejos, el icónico vocalista comenzó con un beatbox mientras Mike y Chris preparaban el ambiente para el impactante inicio con Nice To Know You. La potencia del bajo de Nicole, los riffs de Chris, Brandon moviéndose con fluidez al ritmo de la música, y el público coreando el coro inicial de Morning View fueron parte del explosivo comienzo del concierto. Las visuales psicodélicas y pantallas gigantes se entrelazaron con el furor del público en la siguiente canción del disco: Circles.
El icónico inicio de guitarra de Wish You Were Here resonó como un cañón mientras la nostalgia se apoderaba del público. La voz de Brandon Boyd, aún poderosa y refinada con los años, dejó el último coro para ser entonado por los asistentes. Just a Phase marcó el primer momento calmado de la noche, con un impresionante show de luces y lásers que, junto a la atmósfera tranquila del tema, lograron un efecto sinérgico. El final explosivo de la canción, acompañado de pantallas brillantes y un aumento en la intensidad visual, fue impecable.
El juego de luces se redujo para enfocarse únicamente en Brandon, Nicole y Mike mientras interpretaban una versión más relajada de Blood on the Ground. La intensidad y ruido de la versión original se transformaron en una composición más pausada, donde la guitarra acústica de Mike y la voz clara de Boyd se apreciaron con nitidez. Luego, Brandon y Mike se acercaron al público para cantar la conmovedora balada México, cambiando la última línea a You better bend before I go, on the first train to Santiago en un guiño al país que los recibía.
El rock acelerado característico de Morning View continuó con interpretaciones de temas como Warning, que hizo saltar a la mayoría de la cancha, el potente bajo de Have You Ever, y el espectáculo visual de Under My Umbrella que deslumbró con su intensidad. La interpretación de Are You In? incluyó una transición perfecta hacia In the Air Tonight de Phil Collins.
El cierre del álbum fue accidentado pero entretenido. La pipa que Mike utiliza en Aqueous Transmission presentó problemas técnicos, por lo que Brandon improvisó el riff de la canción mientras creaban una melodía sobre vivir en Santiago. Finalmente, la canción continuó con guitarra eléctrica, sin perder la atmósfera espiritual que caracteriza a este tema. El cierre perfecto llegó con un simple golpe de Brandon en el gong, acompañado de los coros delicados de Nicole.
Sin pausas ni encores, Brandon (ya sin camiseta) y compañía iniciaron su despedida con una serie de clásicos. Comenzaron con Anna Molly, uno de los temas más recordados de Light Grenades. Los fanáticos más antiguos disfrutaron con Vitamin, que causó una verdadera explosión de energía en el recinto. Otra transición brillante se dio con el cover de Glory Box de Portishead, donde la voz de Nicole se destacó especialmente en el coro.
Finalmente, la banda dijo adiós tras interpretar Pardon Me y la eterna Drive, esta última con un toque íntimo al ser interpretada cerca del público, con Brandon, Mike y Nicole sentados mientras todos coreaban.
El primer show de Incubus en el Movistar Arena fue memorable. La celebración de uno de los discos más emblemáticos del rock de los 2000 fue una dosis pura de nostalgia vivida de la mejor manera. Brandon y compañía demostraron su talento y cariño hacia el público chileno. Se tienen ganadas todas las gaviotas; esperemos que las próximas fechas, las originales del show, tengan el mismo impacto que la del jueves.