Lollapalooza Chile - Día 2: And moshpit for all...

La segunda jornada de Lollapalooza concentró al público más variado del fin de semana. Entre hardcore con Turnstile, el pop de Lorde, el rap de Tyler, The Creator y el inusual fenómeno femenino de Katseye, un repleto Parque O'Higgins fue testigo del valor emocional y fraternal de un festival donde es posible que convivan diferentes estilos, personas y sonidos.

Por: Equipo Sunderbeats

Candelabro

Fotos: Lotus

En un Chile donde a veces cuesta encontrar motivos para sacar pecho, donde parece que las malas decisiones y las tragedias no nos dan respiro, ver lo lejos que han llegado los chicos de Candelabro se siente como un triunfo propio. Bajo un calor infernal y sin una pizca de sombra en el Cenco Malls Stage, a eso de las 4 de la tarde, el ambiente estaba pesado. Entre la deshidratación y el cansancio de la jornada, la energía parecía agotarse, hasta que aparecieron ellos.

Matías, Javiera, Carlos, Franco, Luis, Nahuel y María se subieron al escenario y la ovación fue inmediata, incluso antes de que sonara la primera nota. Con un setlist centrado en su último disco, "Deseo, carne y voluntad" —ese mismo que los llevó a agotar fechas en España y les dio vuelo internacional—, la banda dio una lección de talento y entrega.

Como ha sido la tónica en esta edición, el mensaje político estuvo presente y sin filtros. Durante su versión de "Ultraderecha" de Los Prisioneros, no se guardaron nada: en las pantallas aparecieron imágenes de José Kast, Netanyahu y Milei con simbología nazi, desatando una euforia total en el público. Matías fue tajante con un discurso que cortó el aire: "Que a nadie se le olvide que todo arte, todo acto, y toda interacción es política". También aprovechó de criticar el fanatismo ciego que algunos sectores tienen por figuras como Trump.

Al final, verlos ahí arriba te hace pensar. A cierto sector político le encanta hablar de la meritocracia, pero parece que les molesta cuando a alguien le va bien por puro talento y decide no soltar sus ideales. Como escuché por ahí, ese binarismo de que si tienes éxito ya no puedes ser de izquierda es un pensamiento bastante inmaduro y poco tajante.

Los chicos de Candelabro demostraron que se puede ser consecuente en cualquier espacio de trabajo. Se levantaron a trabajar, se "devoraron" el escenario y dijeron lo que quisieron, así es la libertad de expresión.

Fue un show acotado pero increíble el de la "Sonora Matías Ávila". Se dedicaron a lo suyo y les recordaron a todos que los espacios se ganan para decir la verdad, mientras que otros sí merecen ser juzgados por sus actos.

Turnstile

Fotos: Daniela Toledo

Ya caía la tarde y el sol empezaba a esconderse detrás de los escenarios, dándonos ese respiro que tanto necesitábamos. Pero la calma duró poco, ya que ,en cuanto los chicos de Turnstile aparecieron en escena, el Cenco Malls Stage recibió un "shot" de adrenalina. Fue automático, bastaron las primeras notas para que la gran mayoría de los presentes se olvidara del cansancio y se volvieran locos de inmediato.

El setlist fue una ráfaga que no dio tregua. Se dividió casi en partes iguales entre sus dos últimos trabajos, que son los que básicamente les dieron la notoriedad y el arrastre que tienen hoy. Aunque el foco estuvo en su etapa más reciente, se dieron el tiempo de hacernos un pequeño "guiño" a los años de Nonstop Feeling con “Drop”, un detalle que los que los seguimos de antes agradecimos entre tanto salto.

Lo más interesante fue ver la dinámica del público. El ambiente estaba partido en dos: por un lado, los que estaban ahí netamente por Turnstile y el mosh, y por otro, los que llevaban horas guardando su puesto en la reja para ver a Tyler, The Creator. Lo bueno es que ambos mundos pudieron coexistir de la mejor forma. Fue tanto el desplante de la banda que hasta los mismos fans de Tyler terminaron saltando y metiéndose en el baile.

Por supuesto, las bengalas y el mosh no faltaron. La intensidad subió tanto que a las pocas canciones la banda tuvo que parar brevemente el show para pedir que guardáramos más distancia entre nosotros, por seguridad. Pero, como suele pasar cuando la música te vuela la cabeza, hicimos caso omiso y el show continuó con la misma fuerza de antes.

Fue un setlist breve pero cargado de una energía brutal. Cuando terminó la última nota de "BIRDS", parecía que todos corrian en masa hacia la zona de hidratación para recargar energías y tratar de procesar lo que acababa de pasar. Esperamos que Brendan y compañía vuelvan pronto, porque shows así son los que terminan haciendo que el festival valga la pena.

Royel Otis

Fotos: Daniela Toledo

El dúo australiano Royel Otis entregó uno de los momentos más frescos del festival con un show breve pero efectivo. Sus guitarras luminosas, bases bailables y esa actitud relajada que han sabido cultivar, los hizo enganchar rápidamente a un público que respondió coreando y moviéndose al ritmo de su contagioso indie pop.

Entre melodías pegajosas y el aire despreocupado que caracteriza su sonido, el show del dúo dejó claro por qué el proyecto se ha convertido en uno de los nombres más comentados de la escena de su país, expandiéndose por el mundo y revitalizando los grises márgenes del rock actual.

Chicarica

Fotos: Lotus

El trío chileno de electrónica vive su mejor momento desde el lanzamiento de "Invierno en la playa" (2025), lo que los ha llevado a presentarse fuera del país y a consolidar hitos como abrir ambas fechas de Pet Shop Boys en Chile, además del sideshow de Men I Trust el pasado 12 de marzo.

Ya en el contexto Lollapalooza, la banda se presentó en el Lotus Stage con su interesante, hipnótica y elegante electrónica, convocando a quienes fielmente los siguen y llamando la atención de curiosos en busca de baile.

Al entrar a la cúpula, la oscuridad y el ambiente penetrante de sintes y bajos de a poco iban generando una atmósfera única e íntima. Presentando composiciones de su último trabajo, Chicarica se mantuvieron imperturbables cada uno en sus máquinas, haciendo bailar al público y demostrando que son un interesante y prometedor grupo.

Lorde

Fotos: Daniela Toledo

Hace 12 años Lorde** debutó en Lollapalooza Chile cuando era una estrella en ascenso. Hoy, la artista vuelve, curiosamente, al Parque O'Higgins, esta vez como cabeza de cartel y con una completa discografía a sus espaldas donde ha experimentado y ganado de todo.

En un emotivo show marcado por esa nostalgia y las canciones de su nuevo álbum +"Virgin"*, Lorde se apoderó del escenario Banco de Chile a punta de bailes, coqueteos y una sentida reflexión con el público sobre su carrera y sus sentimientos más profundos.

Con una puesta en escena que incluyó bailarines y diferentes cambios de vestuario (hasta incluso desvestirse), Lorde se siente más empoderada y segura sobre el escenario, utilizando todo el espacio a su favor pero al mismo tiempo conectando en completa complicidad con su audiencia.

Con su show, la neozelandesa se corona como un imperdible y consolida su presencia y popularidad en un país que la recibe cada vez con más fervor.

Tyler, The Creator

Fotos: Lotus

Tyler, The Creator se hizo esperar para debutar en Chile.Después de esa cancelación que nos dejó con las ganas hace un tiempo, por fin pudimos verlo en este edición de Lollapalooza 2026. Su carisma, sus bromas y esos movimientos que parecen de dibujo animado -en el mejor de los sentidos- llenaron el escenario por completo.

Fue un show de primer nivel. Da igual si no es tu estilo favorito, es imposible negar que dio una de las mejores presentaciones de estas dos primeras jornadas.

Es un showman total, con una producción visual increíble y un setlist que recorrió desde sus últimos 2 trabajos hasta los hits que lo lanzaron a la fama. Entre risas y un par de palabrotas, Tyler se despidió prometiendo que nos volveríamos a ver pronto.

Peggy Gou

Fotos: Lotus

Sin hablar y sin una presentación salvo las luces y pantallas, Peggy Gou se subió a la tarima del Perry's Stage para hacer estallar la cúpula a punta de intensos beats.

Solo bastó con los primeros compases de un ruidoso groove y house para que la pista entendiera que lo que venía era un viaje. Su estilo como DJ se construye de a poco. Gou prefiere ir armando una atmósfera donde cada transición suma tensión y cada loop parece hipnotizar un poco más al público.

Con divertidas y coloridas visuales, Gou fue armando un set atípico para el Perry's, mucho más elaborado y elegante que otros DJ, demostrando por qué es un nombre interesantísimo en la eléctrónica y su buen gusto a la hora de mezclar.

Los Bunkers

Fotos: Lotus

Los Bunkers llegaron a Lollapalooza Chile con el peso simbólico que implica ocupar un lugar que no es menor: ser el primer headliner chileno del festival. Más que un hito de cartel, se sintió como una señal de época ser una banda local en la franja más alta, con un público transversal y un repertorio que ya no se mide solo por nostalgia, sino por vigencia. En un evento históricamente dominado por nombres internacionales, su presencia en esa posición tuvo lectura de casa llena y de legitimidad cultural.

Como suele ocurrir con Los Bunkers, el show no se separó del contexto. Hubo espacio para el discurso político, ese sello que aparece en sus presentaciones no como intervención decorativa, sino como parte del ADN de una banda que siempre ha entendido la música también como conversación social. Sin estridencias, pero con claridad, el momento discursivo se integró al relato del concierto y reforzó la idea de que su regreso no es solo musical, si no que también un reencuentro con una comunidad que los lee y los escucha.

Los Bunkers tienen la ventaja de un catálogo que funciona en formato festival con canciones de entrada inmediata como "Miño", coros masivos, guitarras reconocibles y una estructura de setlist que va construyendo intensidad. Cada tema actuó como una confirmación de por qué convocan tantos fanáticos de edades transversales, porque hay letras que el público ya tiene en la memoria, melodías que se cantan sin pensar y una capacidad real de convertir un escenario grande en un momento colectivo.

En esa lógica, la presentación se sintió como un repaso por lo esencial sin relleno, que entiende que el headliner debe sostener volumen emocional y musical, y lo hizo. Lo más potente fue ver cómo el repertorio unió generaciones, quienes los siguen desde siempre cantando con la misma entrega que quienes llegaron más recientemente. Los Bunkers, en ese sentido, no solo encabezaron una noche; confirmaron que su música ya es parte de la banda sonora compartida del país.

DJO

Fotos: Daniela Toledo

DJO se presentó en Lollapalooza Chile con ese tipo de show que se siente comodo desde el primer minuto: una energía contenida pero constante, sonido que envuelve y un ritmo que va creciendo sin necesidad de exageraciones. Fue una presentación que se disfrutó por su atmósfera, por cómo fue llevando al público paso a paso y por esa mezcla de emoción y sintetizadores que termina por meterte dentro del set.

El recibimiento del público fue clave para entender el momento del proyecto: hubo atención real desde el inicio, buena respuesta en los pasajes más coreables y una energía que fue subiendo a medida que avanzaba el concierto. Joe Keery se afirmó como líder con una interpretación segura y una presencia escénica que conectó bien con la audiencia, dejando la sensación que aun falta mucho por ver.

DJO se mostró como un proyecto musical sólido, con identidad definida y canciones que funcionan por sí mismas, capaz de convencer tanto a quienes llegaron por curiosidad como a quienes venían a verlo específicamente.

KATSEYE

Fotos: Lotus

KATSEYE tuvo uno de esos recibimientos que se sienten especiales en un festival: fervor real, gritos constantes, pancartas, celulares arriba y un público que respondió como si estuviera frente a un show propio. Se notó esa energía de fandom que no llega por casualidad, si no por conexión real y durante toda la presentación el ambiente se mantuvo encendido, con coros, emoción y una atención que no se pierde ni un segundo.

Y ellas lo vivieron así. Entre canciones, se mostraron visiblemente emocionadas y agradecidas al darse cuenta de cuánto cariño tenían en este lado del mundo. Más que un comentario al pasar, se sintió como un momento genuino: sorpresa, alegría y esa mezcla de orgullo y nervios de ver que su música y su presencia ya cruzaron fronteras.

En un festival lleno de estímulos, KATSEYE logró algo difícil: que su presentación se sintiera como un encuentro intimo y único.

De Saloon

Fotos: Lotus

De Saloon se presentó en Lollapalooza Chile con un show que apeló directo a la memoria emocional del público, pero sin quedarse en la nostalgia. Con un sol potente cayendo sobre el parque, la banda sostuvo un set sólido y de buen pulso, de esos que se disfrutan sin demasiada vuelta con canciones conocidas, sonido firme y una energía que fue creciendo a medida que avanzaba la presentación.

El repertorio fue el eje, pensado para mantener el coro y la conexión, con momentos donde la respuesta del público se sintió inmediata. Uno de los puntos altos llegó cuando invitaron a Claudio Valenzuela vocalista de Lucybell para interpretar junto a ellos uno de los himnos de la banda "Te mueres", un gesto que encendió la ovación y terminó de sellar la complicidad con los asistentes.

En una jornada marcada por contrastes, De Saloon aportó una cuota de pop/rock chileno cercana, efectiva y muy bien recibida.