En la mente de Emma Ruth Rundle: "Quería escribir un disco esperanzador... Pero terminó siendo un álbum bastante enojado"

Con más de 15 años de trayectoria como solista, Emma Ruth Rundle ha transitado por todos los caminos de una artista inquieta. Tras explorar con sus propias emociones y demonios en su último trabajo, hoy la artista se reencuentra con el formato banda, las guitarras y una visión mucho más crítica del mundo. En una entrevista exclusiva, entrega detalles inéditos de su nuevo disco mientras prepara su debut en Sudamérica que la traerá a Chile en mayo.

Por: Matías Muñoz

Fotos: Ebru Yildiz

Para Emma Ruth Rundle no hay límites. Su música ha transitado entre el rock alternativo, el metal, el neofolk, pero siempre con una búsqueda interior. La sensibilidad con la que la artista de California trata su propuesta la posiciona como una cantautora fresca y atractiva.

Desde su debut solista "Electric Guitar: One" (2011) hasta "Engine of Hell" (2021), su discografía ha transitado entre valles de introspección acústicos y peaks densos de metal donde se ha permitido explorar de todo: guitarra eléctrica y un sinfín de efectos, guitarra acústica, piano, órgano, poesía, danza.

Hoy, la artista se encuentra en una nueva etapa donde se ha reencontrado con el formato banda, las guitarras y ha descubierto que sin querer, su nuevo trabajo está inspirado en el caos y una mirada crítica del mundo. "En realidad yo quería escribir un disco esperanzador, algo que pudiera resultar reconfortante o inspirador para quienes lo escucharan. Pero terminó siendo un álbum bastante enojado y crítico", dice desde su casa en Portland.

Mientras afina detalles antes de anunciar su nuevo disco, Emma Ruth Rundle prepara su primera gira por Sudamérica, donde acompañará a Draconian en Chile, Brasil, Argentina, Colombia y México.

Será tu primera vez en Sudamérica. ¿Cómo surgió esa invitación y qué expectativas tienes de venir por primera vez a esta parte del mundo?

  • Estoy muy emocionada. Siento que ha tomado demasiado tiempo para que finalmente pueda llegar allá, y estoy muy agradecida de que Draconian me haya invitado a acompañarlos. Gracias a eso tendré la oportunidad de venir a Sudamérica y tocar algunos shows, algo que nunca había podido hacer antes.
  • Además, por las interacciones que he tenido en internet, siento que hay mucha buena voluntad de parte del público. Tengo la sensación de que será una experiencia muy energizante estar con la gente allá.

A lo largo de tu carrera has explorado distintos formatos: bandas, colaboraciones y ahora presentaciones solistas muy íntimas como Engine of Hell. ¿Qué es lo que te atrae hoy de ese formato minimalista?

  • Hay varios factores. Cuando empecé a trabajar en Engine of Hell fue casi una reacción a lo que había estado haciendo antes. Venía de girar con banda y acababa de colaborar con Thou, proyectos muy “maximalistas”: mucha gente involucrada, discos con un sonido enorme y giras logísticamente complejas. En ese momento estaba atravesando un periodo de transición personal. Me mudé al otro lado del país y estaba en una etapa muy introspectiva. Sentí que la mejor manera de comunicar ese estado emocional era quitar todo lo demás y hacer una grabación muy minimalista.
  • También había un aspecto práctico: salir de gira de esa forma es mucho más sencillo y los costos son mucho menores. Y como intérprete, es muy liberador ser la única en el escenario. Puedes cambiar las canciones cada noche, extender secciones, improvisar un poco más. Es casi como una lógica más cercana al jazz: no tienes que preocuparte de que el resto de la banda se pierda si decides alterar algo.
  • Por supuesto, también tiene desventajas estar sola todo el tiempo, y no creo que vaya a tocar así para siempre. Pero ha sido una etapa muy positiva para mí. Además, ofrece una experiencia distinta para el público. Como solista pudimos tocar en lugares inusuales, como iglesias o teatros con público sentado, espacios donde un concierto de rock tradicional no funcionaría. Fue una experiencia muy especial.

Tu música suele moverse entre la fragilidad y la intensidad, mezclando elementos folk, ambient y sonidos más pesados. ¿Cómo encuentras el equilibrio entre esos mundos cuando compones?

  • Creo que tiene mucho que ver con la intención que estableces y con la experiencia que vas acumulando. Una cosa es escribir una canción y grabarla, pero cuando la tocas en vivo realmente puedes sentir cómo impacta en la audiencia (...) Eso me hizo pensar que tal vez era posible crear una experiencia emocional intensa sin necesidad de un gran volumen o de una producción enorme.
  • Durante mucho tiempo pensé que para lograr ese tipo de presencia en vivo todo debía ser muy fuerte y muy grande. Me encantaba la idea de Kevin Shields rodeado de amplificadores, con volumen máximo y muchas texturas. Pero también descubrí que existe otra forma: reducirlo todo al mínimo y aun así lograr un impacto emocional muy profundo.
  • Cada disco termina siendo distinto. Engine of Hell fue concebido deliberadamente sin efectos, completamente desnudo. El álbum que acabo de terminar de grabar, en cambio, vuelve a tener banda, muchas capas y un sonido mucho más maximalista. De todos modos, lo que voy a interpretar en Chile será el formato solista.

Estamos viviendo tiempos muy turbulentos. ¿Observas lo que ocurre en el mundo cuando estás componiendo?

  • Es imposible no hacerlo. De hecho, mi nuevo disco trata casi completamente sobre lo que está ocurriendo ahora. Cada canción se centra en eventos actuales.
  • Creo que es el primer disco que he hecho que podría describirse como político. Estamos en un momento en el que es necesario prestar atención y comprometerse de alguna manera. Siento que es un momento crítico para todo el planeta.
  • En realidad yo quería escribir un disco esperanzador, algo que pudiera resultar reconfortante o inspirador para quienes lo escucharan. Pero terminó siendo un álbum bastante enojado y crítico. Veremos cómo lo recibe la gente. Tal vez resulte movilizador desde lo emocional.

¿Y en términos de sonido será similar a Engine of Hell o volverás a un sonido más eléctrico?

  • Es bastante más pesado. Hay batería y sigo tocando mucho mi guitarra clásica, pero con efectos; puedes conseguir una distorsión muy fuerte incluso con una guitarra clásica. También hay guitarras eléctricas.
  • Hay algunos invitados: Gina Gleason (Baroness) toca cosas realmente radicales y mi amigo Nick Reinhart (Tera Melos) grabó algunos solos. Diría que, en términos de género, es un disco de rock.

También has explorado la poesía recientemente. ¿Qué te permite expresar la poesía que quizás la música no?

  • En cierto modo fue una evolución natural. Primero estaba trabajando con banda, luego hice Engine of Hell y después vino la poesía. Sentí que era un proceso de ir quitando capas.
  • Incluso la música instrumental tiene muchas pistas emocionales. Un acorde menor, por ejemplo, ya transmite cierta emoción. Pero cuando solo tienes palabras en una página, sin música que las acompañe, llevas el minimalismo a otro nivel.
  • Mientras escribía Engine of Hell quería mejorar mis letras, así que empecé a leer mucha poesía. Eso despertó mi interés y naturalmente comencé a escribir.
  • Sin embargo, últimamente no he estado escribiendo mucha poesía porque he estado concentrada en el nuevo disco. Además, escribir poesía requiere un estado mental muy particular: una disposición a encontrar belleza en el mundo, casi como una curiosidad infantil.
  • Ahora mismo me resulta difícil acceder a ese estado porque las cosas están muy oscuras. Las emociones que siento más presentes en este momento son la rabia.

En una época donde la IA empieza a entrar en la música, ¿crees que la música sigue siendo una forma válida de expresar el descontento con el mundo?

  • Es una cuestión compleja. Por un lado está el tema de la inteligencia artificial, y por otro la forma en que los artistas participan en discusiones políticas.
  • He pensado mucho en esto porque el disco que acabo de terminar tiene un contenido político. En mi caso fue simplemente algo que necesitaba hacer para mantenerme cuerda. Si prestas atención a lo que está pasando en el mundo, es inevitable que eso se filtre en tu arte.
  • Creo que es importante que el arte sea crítico y refleje su tiempo. Pero a veces me pregunto si eso es suficiente. Podemos escuchar música y decir que algo está mal, pero luego queda la pregunta: ¿qué acciones reales se toman para generar un cambio?
  • En cuanto a la inteligencia artificial, me resulta muy extraña. No entiendo por qué alguien querría música hecha por IA. La música pertenece a todos los seres humanos. Todos tenemos una voz, todos tenemos música. El primer ritmo que escuchas en tu vida es el latido del corazón de tu madre. La música es parte de lo que significa ser humano.

Tus canciones suelen abordar emociones muy profundas y vulnerables. ¿La música sigue siendo una forma de catarsis para ti?

  • Sí, sigue siendo catártica, y creo que debe seguir siéndolo. Si ese aspecto desaparece, probablemente significaría que ya no debería seguir haciéndolo. Por supuesto, la parte administrativa y de negocios que implica ser un artista profesional no tiene nada de catártica, pero es necesaria. En cambio, la interpretación en vivo y el momento en que aparece una canción sí lo son.

Finalmente, sobre tu show en Chile: muchos fans aquí te verán por primera vez. ¿Qué experiencia te gustaría que se llevaran del concierto?

  • Espero que podamos compartir un momento de conexión y sentir una especie de catarsis colectiva.
  • Me gustaría que la gente pase un buen momento: quizás algunas lágrimas, quizás algunas risas. Y luego todos puedan disfrutar del show de Draconian.

Emma Ruth Rundle se presentará en Chile el próximo 19 de mayo junto a Draconian en Sala Metrónomo.