El regreso de Ladytron: “Nunca haríamos un disco solo para tener una excusa para salir de gira”

Con "Paradises", su último disco, Ladytron presenta uno de los trabajos más ambiciosos de su carrera: un álbum de 16 canciones y más de 70 minutos de duración. En esta conversación, Daniel Hunt habla sobre el origen del disco, la influencia de la cultura club de los noventa, la identidad de la banda y la posibilidad de volver a Chile.

Por: Matías Muñoz

Con más de dos décadas de trayectoria, Ladytron se ha consolidado como una de las bandas más influyentes del pop electrónico contemporáneo. Desde sus inicios a principios de los dosmil, el grupo ha construido una identidad sonora propia, donde el synth pop convive con la cultura club y una sensibilidad pop medio oscura que ha marcado a varias generaciones de artistas.

Con Paradises, su nuevo trabajo, el trío presenta uno de los discos más ambiciosos de su carrera: 16 canciones y más de 70 minutos de música que recuperan la lógica del álbum como obra completa.

El disco, destaca por ser su trabajo más orientado al dance desde "Light & Magic" (2011) y uno de los más ambiciosos en su carrera. El álbum fue escrito y grabado en distintas ciudades como Liverpool, São Paulo y Londres, en un proceso intensivo de cinco meses que marcó el periodo creativo más prolífico de la banda en 20 años.

Paradises es un álbum doble con 16 canciones y uno de los trabajos más extensos de su carrera. ¿En qué momento se dieron cuenta de que este proyecto necesitaba ese formato?

  • Lo decidimos porque teníamos mucho material. Este es el primer álbum que realmente escribimos desde cero. Normalmente tenemos canciones antiguas que en su momento no funcionaron, pero que después sentimos que sí encajan y las retomamos (...)
  • Esta vez fue una situación muy distinta y además muy acelerada. Surgió muchísimo material muy rápido. Trabajamos más rápido que nunca y las canciones seguían apareciendo. Llegamos a unas quince y pensé: “Bien, esto ya es suficiente, aquí hay un buen disco”. Desde las primeras canciones supimos que iba a ser un álbum especial para nosotros.
  • Pero después apareció una canción más. Yo había decidido no escribir nada más y de pronto surgió otra, así que tuvimos que volver al estudio. Esa fue “I Believe in You”, que terminó siendo la primera pista del álbum, casi como un prólogo.
  • Al final teníamos unos 73 minutos de música. Le dije al sello que, en los viejos tiempos, eso habría sido un álbum doble. En los años ochenta mucha gente publicaba discos de 37 minutos; este dura literalmente el doble de lo que la gente suele considerar un álbum hoy.
  • Decidimos no llamarlo oficialmente “álbum doble” para no generar confusión. Pero si lo escuchas, ocho canciones y luego otras ocho, la pista nueve —“Metaphysical”— funciona como una reintroducción, casi como el inicio de un segundo disco. Nos divertimos muchísimo haciéndolo y no queríamos parar.

Hoy vivimos en un momento de EPs, canciones virales cortas y la cultura de TikTok. ¿Qué piensas de ese contexto?

  • Está bien. No tenemos una opinión muy fuerte al respecto, pero nosotros somos bastante tradicionalistas. Empezamos a finales de los noventa y estamos acostumbrados a trabajar en formato álbum. Eso es lo que sabemos hacer.
  • Todo lo demás —cómo se comunica la música al público o los formatos en que circula— no sentimos que sea nuestra responsabilidad pensarlo demasiado. Hay muchas formas de hacerlo.
  • Recuerdo que hace unos diez o quince años hubo un movimiento en el que algunos artistas dejaron de hacer álbumes y solo lanzaban singles. Algunos lo intentaron, pero finalmente volvieron al formato álbum, porque es lo que hacemos.
  • Es como si un director de cine dijera: “Ya no voy a hacer películas, solo voy a hacer memes o reels”. No se siente natural trabajar en formato corto cuando estás acostumbrado a construir álbumes. Somos bastante anticuados en ese sentido, y estamos orgullosos de ello.

Las primeras sesiones del disco ocurrieron en Liverpool, donde comenzó la historia de la banda. ¿Cómo influyó volver a ese lugar en la energía o dirección del álbum?

  • Liverpool siempre será el hogar de la banda, aunque en realidad solo tres de nosotros vivimos allí alguna vez. Al principio era nuestra base y ahora estamos repartidos por distintos lugares. Aun así, Liverpool sigue siendo el lugar más cómodo para trabajar. De hecho, acabamos de estar allí ensayando el nuevo show en vivo durante un mes y tocamos nuestro primer concierto de esta etapa en la ciudad. Nuestra gente está allí, nuestros amigos están allí.
  • Pero el álbum se grabó en varios lugares. Yo hice la mayor parte de mi trabajo en São Paulo, en mi estudio, así que gran parte de la música se creó realmente aquí. Mucha gente no lo sabe. En cierto sentido es casi un disco brasileño.También grabamos en en Escocia, donde vive Helen. Instalamos un estudio en su casa y trabajamos allí juntos.
  • Luego estuvimos en Londres, en varios estudios. Uno en el este de la ciudad, bastante underground, conectado con la escena de jazz experimental (...) Y la última etapa fue en Dean Street Studios, en Soho, en pleno centro. Ese estudio es casi terreno sagrado: era el estudio de Tony Visconti, donde produjo Scary Monsters de David Bowie. Todos esos lugares aportaron algo al disco, ya fuera atmosféricamente, culturalmente o socialmente. Por eso el álbum tiene una atmósfera tan diversa.

Mencionaste que el sonido del álbum reconecta con la cultura underground de clubes. ¿Qué elementos de ese mundo terminaron filtrándose en las canciones?

  • En cierto modo comenzó porque teníamos la idea de hacer un disco de “disco”, por decirlo así, en nuestro propio sentido. Al principio éramos una banda cercana a la música de baile. No éramos exactamente dance, pero estábamos cerca de ese mundo. Teníamos remixes, a los DJs les gustábamos y la prensa de música electrónica hablaba de nosotros.
  • Durante años dijimos que haríamos un disco de ese estilo, pero nunca lo hicimos. Cuando empezamos este álbum teníamos mucho equipo nuevo —o más bien viejo—: máquinas baratas y poco de moda que probablemente hace unos años ni habría mirado. Pero cuando empecé a tocarlas pensé: “Estas máquinas son hermosas”.
  • Muchos eran teclados de finales de los años ochenta. Me di cuenta de cuánto cuidado y artesanía había en su diseño, algo que quizá ya no existe. Eso fue catalizador, porque esos sonidos formaron parte de la paleta sonora de la cultura de clubes en los noventa.
  • Nosotros venimos de ahí. Si suena a cultura club de los noventa es porque de ahí venimos. En Liverpool estábamos más conectados con el underground que con los clubes de house más conocidos. Estábamos en pequeños clubes, en callejones oscuros, poniendo discos raros para gente que buscaba algo distinto.
  • Eso nos influyó de manera subconsciente. La música dance estaba en todas partes. De hecho, aprendí a autoproducir música gracias a un productor de house de Liverpool que tenía su oficina al lado. Entré a su estudio y pensé: “¿Así se hacen discos? ¿Y luego simplemente los publicas?” En ese momento era algo muy nuevo.
  • Pero no se trata de nostalgia. Lo que quería era capturar una sensación. Recuerdo cuando tenía unos quince años y escuché ciertos discos que me parecieron un shock de modernidad. Siempre pongo como ejemplo canciones de Neneh Cherry, Inner City o Soul II Soul. Yo venía del indie rock y aquello sonaba completamente nuevo.
  • No quería recrear un sonido específico, sino capturar esa sensación de escuchar algo tan fresco que te hace detenerte y cuestionar todo lo que habías escuchado antes.

Este sonido más orientado al baile recuerda un poco a discos como Light & Magic o Witching Hour. ¿Sientes que este álbum dialoga con esos trabajos?

  • Creo que es simplemente su propio disco. La gente siempre busca comparaciones: cuál es el álbum de referencia o a cuál se parece más.
  • La comparación obvia sería con Light & Magic, pero si escuchas ambos discos uno al lado del otro no son tan parecidos.
  • Desde el comienzo nunca fuimos una sola cosa. Siempre hubo una mezcla de influencias. Cuando empezamos, algunos pensaban que éramos synth pop, como si solo nos gustaran The Human League. Sí, nos gustan, pero yo también ponía discos de psych rock o northern soul en clubes. Siemmpre hubo muchas cosas pasando a la vez.
  • En este álbum uno de los hilos de lo que hacemos —el lado más cercano a la música de baile— está más en primer plano. Siempre estuvo ahí, pero ahora está más enfocado.
  • No creo que realmente suene como Light & Magic. Pero la gente necesita un punto de referencia. También he visto comparaciones con Gravity the Seducer. Tampoco estoy muy de acuerdo, aunque entiendo por qué alguien podría escuchar partes del disco y pensarlo.
  • Creo que en unas semanas nadie estará comparando Paradises con nuestros otros álbumes. Es un disco que se sostiene por sí solo.

Ladytron tiene una identidad muy sólida y su sonido ha influido a muchos artistas pop y electrónicos. ¿Cómo se siente ver esa influencia en nuevas generaciones?

  • Es halagador. Significa que hicimos algo bien. A veces yo mismo no lo escucho cuando alguien dice que un artista suena como nosotros. Desde dentro es difícil verlo porque nos resulta demasiado familiar.
  • Pero si realmente es así, es bonito que se reconozca. Siempre fuimos muy abiertos sobre nuestras influencias. Cuando empezamos, mis bandas favoritas eran grupos más antiguos: Pet Shop Boys, The Human League y otros. Sin ellos nosotros no existiríamos.
  • Llevamos 25 años haciendo discos, así que es inevitable que la gente vea nuestro trabajo como parte del pasado o como un punto de referencia dentro de cierto tipo de pop electrónico.

¿Qué crees que mantiene viva esa identidad después de tantos años?

  • El deseo de seguir avanzando. Nunca haríamos un disco por otra razón que no sea pensar que es nuestro mejor disco.
  • Si tuviéramos un álbum y sintiéramos que no es el mejor que podemos hacer, seguiríamos trabajando hasta que lo fuera. No haríamos un disco solo para tener una excusa para salir de gira.
  • Tampoco nos hemos refugiado en la nostalgia. No vivimos de grandes éxitos, no hemos hecho giras tocando nuestros primeros discos ni nos hemos retirado hacia el pasado.
  • Existimos en el presente. Y creo que esa es una parte clave: seguimos viéndonos como una banda nueva, aunque suene extraño. Solo cuando alguien nos recuerda que llevamos 25 años haciendo discos nos damos cuenta.
  • Si hemos mantenido una identidad, es por eso. No tiene que ver con la ropa o la estética, sino con la música.

Finalmente: ¿podremos ver a Ladytron pronto en Chile?

  • Creo que cualquiera en Chile sabe que nos gusta mucho el país y que disfrutamos tocar allí. Hay algunas conversaciones en marcha, pero todavía no sabemos nada concreto. Aunque imagino que volveremos.