Los Tres vuelven a casa: Concepción abraza el lanzamiento de XCLNT.

Se empieza por casa. Así lo dejó claro Los Tres al escoger el Teatro de la Universidad de Concepción para presentar XCLNT, su nuevo disco y el primero junto a su formación original en más de dos décadas. Una decisión que no solo tenía sentido musical, sino profundamente emocional. Pocas bandas pertenecen tanto a una ciudad como Los Tres a Concepción.

Por: Catalina Vega Moscoso

Fotos: Daniela Toledo Andradez

La noche otoñal parecía acompañar el momento. Afuera del Teatro UdeC, bajo una luna creciente y el frío típico penquista, se reunían generaciones completas esperando la segunda noche del regreso de un grupo que forma parte del ADN musical de Chile. Rockeros jóvenes, antiguos bohemios y familias enteras llenaban las butacas mientras crecía la sensación de estar presenciando algo más que un concierto: una ceremonia de reencuentro.

El inicio fue solemne. Antes de cualquier acorde, hubo un homenaje a Matías Ignacio Lindl Stuck, sobrino fallecido de Titae Lindl, acompañado de un pésame dirigido a su familia. Luego comenzó el esperado viaje con “Cantar y Amar”, la canción que abre XCLNT. Sin apuro y con la libertad que solo una banda con más de treinta años de historia puede permitirse, Alvaro, Pancho, Angel y Titae, interpretan el disco completo, apostando por sus nuevas composiciones frente a un público dispuesto no solo a escucharlas, sino también a hacerlas propias.

Canciones como “Perro Muerto”, “La vida al revés” y “INRI” mostraron a una banda afiatada, cómoda y cómplice sobre el escenario. No había únicamente un eco nostálgico, sino una conexión intacta entre ellos y con el público. Las nuevas canciones fueron coreadas con una naturalidad sorprendente, mientras entre las filas se repetían pequeñas escenas que resumían el espíritu de la noche: un padre enseñándole a su hijo a aplaudir una cueca, amigos abrazados cantando estribillos nuevos y más de una pareja balanceándose entre las melodias y el “Vendaval de otoño”.
La mezcla entre rock, bolero y raíz folclórica, marca registrada del grupo, volvió a sentirse natural y viva. Esa capacidad de moverse entre tradiciones populares y guitarras eléctricas sigue siendo una de las mayores virtudes de una banda que ayudó a definir no solo el sonido penquista, sino también parte importante de la identidad musical chilena.

Y claro, tras un breve interludio, cuando llegaron los clásicos, el teatro terminó de rendirse. “Gato por liebre”, “La Torre de Babel” y “Amor Violento” transforman las plateas en una celebración colectiva. Ya nadie permanecía quieto. Incluso desde los asientos más alejados se veía gente bailando, saltando y cantando como si esas canciones jamás hubiesen abandonado sus vidas.

Pero fue “He barrido el sol” la que terminó de desatar la euforia. El Teatro UdeC completo se puso de pie mientras el coro explotaba desde todos los rincones. Este regreso no era solamente una reunión nostálgica, con el lanzamiento de XCLNT y un show de esta magnitud, Los Tres confirmaron que siguen siendo una banda viva, vigente y capaz de emocionar con la misma intensidad de siempre.
Entre un improvisado cumpleaños feliz con torta para Pancho Molina sobre el escenario y el cierre con “Tu cariño se me va” de Buddy Richard, la noche terminó con un último gesto que resumió perfectamente el espíritu del concierto, Titae entregándole su uñeta a un niño que no dejó de saltar y cantar durante toda la presentación. Quizás mañana vuelva al colegio como cualquier otro día, pero este domingo ya quedó guardado para siempre en su memoria.
Porque algunas bandas salen a conquistar nuevos escenarios. Otras, como Los Tres, simplemente vuelven a casa.