Durante la primera mitad de este año, los lanzamientos musicales han circulado con una velocidad y una variedad difíciles de encasillar en una sola tendencia. En SunderBeats nos propusimos detener momentáneamente el flujo constante de novedades para mirar hacia atrás, debatir internamente y seleccionar los discos que realmente han definido nuestros meses de escucha. La selección que armamos refleja de lleno la falta de prejuicios del equipo, ya que dejamos que convivieran los guitarrazos y el ruido abrasivo de Converge o Neurosis junto a la elegancia pop de Bruno Mars, el regreso histórico de Los Tres grabado en Abbey Road o la constante experimentación de Kim Gordon y CA7RIEL.
Encontrar un disco que te enganche de principio a fin es un desafío hermoso, por lo que esperamos que este repaso les sirva para toparse con alguna joya que se les haya pasado de largo en el día a día y que merezca quedarse un buen rato en sus listas de reproducción.
Por: Joaquín Reyes
1-Ratboys – Singin’ To An Empty Chair

La banda oriunda de Chicago continúa su racha de excelentes discos tras el aclamado The Window de 2023. Julia Steiner, Dave Sagan y compañía lanzaron a principios de este año un álbum que, en esencia, es indie rock, pero que va cambiando de piel según el estado de ánimo de los protagonistas de cada canción. Las letras buscan retratar historias reales de Julia o de otros integrantes de la banda, lo que le da un carácter especialmente íntimo.
Todos los instrumentos suenan con fuerza; los riffs se quedan dando vueltas en la cabeza, al igual que la mayoría de los coros, y la producción no teme pasar de guitarras limpias a explosiones de distorsión con pedales pesados, especialmente en los memorables solos que aparecen a lo largo de sus 50 minutos de duración.
Probablemente sea el disco más personal de Ratboys. Canciones como "Know You Then" hablan sobre la dificultad de comprender el pasado de otras personas y por qué actuamos de cierta manera; "Anywhere" aborda la ansiedad, la soledad y el deseo de acompañar a un amigo o un ser querido; mientras que el cierre, "At Peace in the Hundred Acre Woods", representa la búsqueda de la calma después del caos.
Es un álbum que busca ser terapéutico y que transita con naturalidad entre el rock alternativo, el country y el folk. En varios momentos recuerda al trabajo noventero de Silver Jews, especialmente en "Strange Love" y "The World, So Madly". Una verdadera joya, comandada por la preciosa voz de Julia Steiner.
2-Converge – Love Is Not Enough

Los padres del hardcore moderno siguen manteniéndose en la cima del género con un lanzamiento que, en apenas 30 minutos, te rompe la cabeza y no te deja levantarte después.
Jacob Bannon suena más furioso que nunca, gritando en cada canción contra el mundo actual, la falta de esperanza en un futuro mejor, el gobierno de turno en Estados Unidos y, sobre todo, contra los traumas y las pérdidas. Duelo y rabia condensados en una interpretación vocal que ha perfeccionado durante décadas.
Todo esto está respaldado por una banda que hace imposible quedarse quieto. Los riffs y breakdowns que entrega Kurt Ballou son de otro planeta: cuando menos te lo esperas aparece uno que termina dejándote con dolor de cuello. Los solos de guitarra tampoco dan respiro y vienen con tinnitus incluido.
Por su parte, Ben Koller destroza la batería en cada tema. Su velocidad y precisión terminan siendo uno de los pilares del disco, elevando constantemente la intensidad de las canciones. Otra incorporación espectacular a una discografía que ya roza la perfección.
Por: Andres Melian
3-Harry Styles - Kiss All The Time. Disco, Occasionally

El cuarto álbum de Harry Styles llega después del fenómeno masivo de “Harry’s House”, pero lejos de intentar repetir la fórmula que lo convirtió en una de las figuras pop más grandes de la década, el británico parece más interesado en estirar su propio universo que en refugiarse solamente en la comodidad del “hit”, armando un disco que invita hacia la pista de baile, pero sin abandonar su costado más melódico.
El álbum, producido por Kid Harpoon, se mueve entre el synth pop y el dance pop. “Aperture” abre el disco marcando esa intención más atmosférica, mientras que “American Girls” y “Ready, Steady, Go!” recuperan el pulso luminoso y carismático que Styles maneja. Sin embargo, esta vez la energía no siempre busca la explosión inmediata; muchas canciones parecen construidas desde el groove, las texturas y una sensualidad más contenida.
La primera mitad del disco funciona como una invitación directa al movimiento, pero también deja ver a un Harry más enfocado en construir un ambiente. “Dance No More” y “Pop” juegan con esa tensión entre cuerpo, espectáculo e identidad pública, mientras que “Coming Up Roses” y “Paint By Numbers” abren espacio para una faceta más introspectiva, casi como si el brillo necesitará pausas para mostrar las grietas detrás de la celebración.
4-Louis Tomlinson - How Did I Get Here?

El tercer álbum de Louis Tomlinson llega como un punto de claridad dentro de una carrera ya sólida. Después de “Walls” y “Faith in the Future”, “How Did I Get Here?” encuentra al británico más cómodo con una identidad que mezcla espíritu britpop y una búsqueda melódica mucho más luminosa.
El disco abre con “Lemonade”, canción que también funcionó como primer sencillo y que marca de inmediato una intención más amplia en sonido. Louis no abandona esa escritura directa que ha sostenido su vínculo con los fans, pero ahora la envuelve en arreglos más coloridos, ritmos más sueltos y una producción que intenta despegarse de sus trabajos anteriores. Entre “On Fire”, “Sunflowers” y “Lazy”, el álbum toma una ruta más liviana, casi soleada, sin perder del todo ese tono confesional que siempre ha estado presente en su manera de escribir.
El álbum funciona mejor cuando logra equilibrar el impulso pop con una sensibilidad más honesta. “Jump The Gun” aparece como uno de sus momentos más fuertes, con una energía que recuerda la influencia del indie británico que Tomlinson siempre ha querido habitar; por otro lado, “Dark To Light” y “Lucid” empujan el cierre hacia un terreno más emocional, donde el disco deja ver que su mayor fortaleza no está necesariamente en la sorpresa, sino en la construcción de una voz propia.
“How Did I Get Here?” confirma un crecimiento real, muestra a un artista más seguro y menos atrapado por la comparación. Louis Tomlinson no busca borrar su pasado, sino encontrar una manera más propia de convivir con él.
Por: Carol Celis
5- ARIRANG - BTS

Hay regresos que buscan recuperar el tiempo perdido y otros que entienden que volver también implica transformarse. ARIRANG pertenece a esta última categoría. Tras completar el servicio militar obligatorio, BTS evita la nostalgia fácil y entrega un disco que no intenta recrear sus mayores éxitos, sino redefinir el lugar que ocupa el grupo dentro del pop contemporáneo. La colaboración más llamativa llega de la mano de Kevin Parker, líder de Tame Impala, quien firma la coautoría y coproducción de "Merry Go Round", aportando una psicodelia sutil que se integra con sorprendente naturalidad al universo sonoro del álbum.
Aunque el disco se mueve entre el pop, la electrónica y el indie, su columna vertebral sigue siendo el hip hop. Las bases son más ásperas, el rap recupera el protagonismo que definió los primeros años del grupo y las canciones respiran con una confianza que solo puede surgir después de una pausa obligada. Sin embargo, ARIRANG nunca cae en el ejercicio de mirar únicamente hacia atrás: las guitarras, los sintetizadores envolventes y las texturas propias del indie amplían el lenguaje musical de BTS sin desdibujar su identidad.
Lo más interesante es que, incluso rodeado de algunos de los productores más influyentes de la industria occidental, ARIRANG conserva una sensibilidad profundamente coreana. No solo por las referencias culturales que atraviesan el disco o por su propio título, sino porque la emoción se construye desde una perspectiva que rara vez sacrifica sus raíces para perseguir tendencias globales. Ese equilibrio entre ambición internacional e identidad local convierte a ARIRANG en mucho más que el álbum del regreso de BTS: es la obra de un grupo que ya no necesita demostrar que pertenece a la conversación mundial, sino que puede redefinirla desde sus propios términos.
6-FREE SPIRITS - CA7RIEL & Paco Amoroso

Si FREE SPIRITS confirma algo, es que CA7RIEL & Paco Amoroso siguen siendo uno de los proyectos más impredecibles de la música latinoamericana. Después del impacto de PAPOTA, el dúo vuelve con un álbum que rechaza cualquier intento de clasificación: el funk convive con el trap, el rock irrumpe entre bases electrónicas, el jazz aparece sin previo aviso y el pop termina absorbido por una producción tan caótica como meticulosamente calculada. Detrás de esa aparente irreverencia existe un trabajo de producción extremadamente refinado, donde cada cambio de ritmo y cada giro estilístico parecen responder a una única premisa: no repetir ninguna fórmula, ni siquiera la propia. Lo que diferencia a FREE SPIRITS de otros discos que apuestan por la experimentación es que nunca pierde de vista la canción. El humor absurdo, la teatralidad y la provocación siguen siendo parte del ADN del dúo, pero esta vez funcionan como una fachada para hablar del desgaste, la ansiedad, el éxito y la presión constante de reinventarse. Musicalmente, el álbum es un laboratorio en permanente movimiento; emocionalmente, es probablemente el trabajo más honesto de CA7RIEL & Paco Amoroso hasta la fecha.
No todas sus decisiones son inmediatas ni buscan complacer al oyente, pero precisamente ahí reside su mayor virtud. Es un disco desafiante, excesivo y profundamente argentino, que entiende que la innovación no consiste en sonar diferente por obligación, sino en construir un lenguaje propio. En 2026, pocos álbumes transmiten una sensación de riesgo artístico tan auténtica como este.
Por: Gabriela Torres
7-Madonna – Confessions II

La capacidad de reinventarse ha sido una de las mayores virtudes de Madonna y, en Confessions II, vuelve a demostrarlo. Con 16 canciones, la artista entrega un álbum dominado por sonidos futuristas, sintetizadores y una producción pensada para la pista de baile, sin perder la cohesión entre cada una de sus piezas.
Desde su sensual portada, el disco se presenta como una experiencia continua: las canciones se enlazan con transiciones limpias, dando la sensación de un extenso viaje sonoro que cambia de ritmos y matices, pero mantiene una misma esencia.
El primer tramo, compuesto por canciones como “I Feel So Free”, “Good for the Soul” y “One Step Away”, establece el tono del álbum con melodías ascendentes y estribillos pegajosos. Más adelante, temas como “Everything”, “Love Sensation” y “Love Without Words” mantienen la energía con una propuesta rápida y bailable.
Las colaboraciones aportan nuevos matices al proyecto. Sabrina Carpenter suma frescura en “Bring Your Love”, Feid introduce un aire latino en “Read My Lips”, Martin Garrix lleva el sonido hacia un terreno más electrónico en “Bizarre” y Stromae aporta sensualidad y elegancia en “My Sins Are My Savior”.
En su tramo final, el disco baja las revoluciones con canciones más introspectivas y melancólicas, culminando con “L.E.S Girl”, un cierre sereno que pone fin a un recorrido marcado por la evolución y el movimiento.
Más que un ejercicio de nostalgia, Confessions II es un álbum que encuentra a Madonna dialogando con el pop actual desde la experiencia y la reinvención, reafirmando por qué su nombre continúa siendo una referencia dentro del género.
8-Gorillaz - The Mountain

Los discos de Gorillaz suelen destacar por la cantidad de colaboradores que los acompañan, pero The Mountain logra algo aún más interesante: convertir una extensa y ecléctica lista de invitados en un trabajo sorprendentemente cohesionado. Más que una suma de featurings, el álbum se siente como un viaje sonoro con una identidad muy clara.
Inspirado en parte por la India y atravesado por las pérdidas personales de Damon Albarn y Jamie Hewlett, el disco mezcla sonidos selváticos, influencias asiáticas —entre ellas japonesas, chinas e indias—, sintetizadores, momentos de electrónica y las habituales dosis de rap que han definido el ADN de Gorillaz.
A pesar de la variedad de estilos y voces, The Mountain mantiene un equilibrio admirable, moviéndose entre la melancolía y el optimismo sin perder nunca su rumbo. Esa cohesión convierte al álbum en una experiencia pensada para escucharse de principio a fin.
El apartado visual también merece una mención especial. Los videoclips, de una dirección artística impecable, amplían el universo del disco con una estética tan detallada como cautivadora, reafirmando que en Gorillaz la experiencia siempre va más allá de la música.
Con The Mountain, la banda vuelve a demostrar que su mayor fortaleza sigue siendo la capacidad de reunir influencias de todas partes del mundo y transformarlas en algo propio y profundamente envolvente.
Por: Javiera Choque
9-Underscores - U

La nostalgia por los 2000 dejó de ser una tendencia pasajera para convertirse en uno de los lenguajes que definen el pop actual, recuperando sintetizadores brillantes, cajas de ritmos clásicas y ese optimismo digital de los primeros años de internet. Desde el maximalismo electrónico de "I Love My Computer" (2025) de Ninajirachi hasta el pop etéreo de "Choke Enough" (2025) de Oklou, el género atraviesa uno de sus momentos más estimulantes. Bajo este contexto han surgido artistas que no buscan replicar esa estética, sino reinterpretarla desde una sensibilidad contemporánea, y es ahí donde aparece el tercer álbum de Underscores, "U".
El disco se inclina más hacia el electropop y el clásico dance pop, a diferencia de su antecesor, "Wallsocket" (2023), que contiene elementos más cercanos a la indietrónica y al indie rock. Aquí, en cambio, Underscores, nombre artístico de April Harper Grey, mezcla su clásico hyperpop con inspiración de décadas de melodías, producción y nostalgia comercial, dando forma a un sello propio y característico. Cabe resaltar que Grey escribió, produjo, interpretó, grabó, mezcló y masterizó prácticamente todo el proyecto, además de encargarse de buena parte de su dirección creativa.
Musicalmente, "U" es el punto más refinado de su carrera: sintetizadores, glitches, guitarras y vocal chops conviven en cada compás, pero por primera vez toda esa complejidad queda subordinada a la melodía. También destaca su evolución vocal, más madura y concentrada. Canciones como "Tell Me (U Want It)" reflexionan sobre el deseo de llegar a un público más amplio sin perder identidad, mientras que en "Do It" aparece la frase "I'm trying to make a business here, come on babe", una tensión entre la libertad creativa y las reglas de la industria que nunca termina de resolverse.
Temas como "Music" funcionan casi como un manifiesto creativo, cuando Grey canta que soñó con la canción perfecta, la música deja de ser un medio para expresar emociones y pasa a convertirse en la emoción misma. "Hollywood Forever" cruza lujo y síndrome del impostor, mientras que "The Peace" demuestra que también sabe emocionar desde el minimalismo, construyendo una pieza sostenida casi por completo sobre armonías vocales que inevitablemente recuerdan a Imogen Heap y su clásico "Hide and Seek". Incluso cuando baja las revoluciones en temas como "Lovefield" o "Wish U Well", el álbum nunca pierde esa identidad brillante y cuidadosamente diseñada.
Con apenas nueve canciones, "U" no es solo un trabajo sobre nostalgia dosmilera: es un álbum sobre el pop mismo, sobre la memoria y la forma en que convertimos sonidos, espacios y paisajes en emociones.
10-Robyn - Sexistential

Honey (2018) encontraba refugio en una electrónica vaporosa, contemplativa, donde cada canción parecía suspender el tiempo para procesar el duelo. Ocho años después, Sexistential nace desde otro impulso, deja atrás esa quietud para volver al cuerpo. El deseo (sexual, creativo y maternal) se convierte en el motor de un disco donde el placer funciona como una manera de pensar la existencia.
Desde los primeros segundos de "Really Real", esa transformación queda clara. Los sintetizadores arpegiados, los glitches digitales y las cajas de ritmo afiladas recuperan parte del ADN de Body Talk (2010), pero con una producción menos orientada al EDM que Honey y más interesada en el detalle electrónico. Klas Åhlund (a quien la propia Robyn ha descrito como "el segundo miembro de la banda" vuelve a encargarse de la mayor parte de la producción, apostando por una electrónica filosa donde sintetizadores, guitarras procesadas y ritmos precisos conviven sin perder el instinto melódico. Ese cambio también atraviesa las letras. Si durante años Robyn convirtió el desamor en el eje de su obra, aquí el foco se desplaza hacia el placer, la maternidad, el sexo, la soledad y la identidad.
"Dopamine" sigue siendo el gran acierto del álbum. La canción convierte una explicación casi química del enamoramiento en un himno eufórico. Robyn sabe que todo puede reducirse a impulsos neuronales, pero eso no vuelve menos reales las emociones. Con sintetizadores centelleantes y una melodía expansiva, representa uno de los puntos más altos.
El disco también encuentra algunos de sus momentos más inspirados en canciones como "Talk To Me", donde el sexo telefónico se convierte en una reflexión vulnerable sobre la necesidad de compañía, o "Blow My Mind", una relectura radical de un tema de 2002 que interpola "The Robots" de Kraftwerk, transformando una canción romántica en un retrato de la intimidad entre madre e hijo. También destacan "Sucker for Love", con una energía ochentera más inmediata, donde convierte su vulnerabilidad en una declaración de principios sobre seguir apostando por el amor, y "It Don't Mean a Thing", un synthpop melancólico que revisita los restos de una relación pasada mezclando nostalgia y humor, transformando la tristeza en algo bailable.
La canción que da nombre al álbum es, probablemente, su momento más divisivo. El spoken word, el humor absurdo y la base minimalista pueden resultar desconcertantes en una primera escucha, pero precisamente ahí reside su interés. Su mezcla de provocación corporal e ironía recuerda inevitablemente a Peaches, aunque Robyn desplaza esa provocación hacia un terreno propio: la fertilización asistida, la maternidad en solitario y el deseo como partes de una misma experiencia vital.
El cierre es especialmente sólido. "Light Up" construye la tensión reteniendo el impacto de su producción hasta liberar un estribillo enorme, casi catártico, donde sintetizadores, sonidos de láseres y percusión finalmente convergen. "Into the Sun", en cambio, funciona como un epílogo más ambiguo. Más que un gran clímax, se siente como la continuación natural de las preguntas que el álbum viene planteando, al explorar ese impulso de lanzarse hacia aquello que da sentido a la vida.
Quizá Sexistential no alcance el impacto cultural de Body Talk, ni posea la cohesión atmosférica de Honey. Aun así, confirma algo mucho más interesante, tres décadas después de iniciar su carrera, Robyn sigue encontrando maneras inesperadas de hablar sobre el deseo. Pocos artistas logran escribir canciones donde el sexo, la maternidad, la química cerebral y la vulnerabilidad compartan espacio con tanta naturalidad. Esa curiosidad permanente es, probablemente, la razón por la que continúa siendo una figura tan fascinante y fundamental en el pop.
Por: Álvaro Rodríguez
11-¿Dónde es el after?- Rawayana

El 1 de enero, la banda venezolana ganadora del Grammy, Rawayana, nos sorprendió con su sexto álbum de estudio, ¿Dónde es el after?. Este nuevo trabajo muestra una faceta mucho más festiva y llena de energía, marcada por potentes ritmos caribeños. A lo largo de sus canciones emprendemos un viaje sensorial que va desde los tambores venezolanos hasta el reggaetón más puro de Jowell y Randy. Rawayana entrega grandes momentos y sencillos que invitan a disfrutar desde el primer tema. En 23 canciones repartidas en poco más de una hora, la propuesta es clara: desconectarse y simplemente pasarlo bien. Inglés en Miami, Domingo Familiar y La noche que no había Uber son algunos de los tracks que marcaron los primeros días del año. Pero Rawayana no abandona su estilo que les dió fama, el funk, un poco de reggae, siempre son parte de sus creaciones y en este trabajo no fue la excepción, siempre, mantienen su escencia intacta. La sensación que deja el disco es una invitación a vivir el presente, aprovechar cada oportunidad y no dejarla escapar, porque los recuerdos siempre permanecerán.
12-Wuthering Heights- Charli XCX

Tras el fenómeno de Brat, Charli XCX encontró un nuevo desafío creativo al componer la banda sonora de Wuthering Heights (Cumbres Borrascosas), proyecto que revitalizó su inspiración. Lanzado el 13 de febrero, este trabajo se convirtió en uno de los discos destacados del primer semestre del año y en su segundo álbum de banda sonora, tras Bottoms (2023). A lo largo de 12 canciones y 34 minutos, la británica deja de lado el hyperpop explosivo para adentrarse en un art pop de tintes góticos, más pausado y atmosférico. La apertura con House, junto a John Cale, marca el tono cinematográfico del álbum con un relato poético y sonidos distorsionados. Más adelante, Chains of Love destaca como una balada ochentera sobre las cicatrices emocionales, mientras Eyes of the World, con Sky Ferreira, aporta dramatismo e intensidad. El cierre combina la delicadeza synth pop de My Reminder con la fuerza de Funny Mouth. Lejos de repetir la fórmula de Brat, Charli demuestra una notable capacidad de adaptación y entrega una reinterpretación musical de Cumbres Borrascosas tan ambiciosa como emotiva. Recomendadas: House, Chains of Love, My Reminder y Funny Mouth.
Por: Nelson Vega
13-Paul McCartney - The Boys Of The Dungeon Lane

Sir Paul McCartney nos deleita musicalmente con su último álbum The Boys Of Dungeon Lane, una entrega que nace de la mano con sesiones de improvisación que terminaron en sesiones de grabación de la mano del productor Andrew Watt (Ozzy Osbourne, The Rolling Stones, Pearl Jam, entre otros). A modo de recapitulación, el álbum cumple el rol de un lienzo en blanco en donde Paul aborda los temas que les nace abordar, como el amor, los recuerdos de una amistad lejana con su amigo de entonces George Harrison y una canción junto a Ringo Starr, englobando un disco que propicia su encanto en todo fan de McCartney. Además, el álbum se caracteriza por la mezcla de estilos, en especial entre aquel rock con el que se crió Paul, junto a aires modernos a un pop reverberante de cámara. En sí, es un disco que puede exponer el ciclo musical de la trayectoria de Paul McCartney, entrega en la que podemos ver los aires al pop moderno como a aquellos momentos que recuerdan a un Paul antes que aprendiera Twist and Shout.
14-Morrissey - Make-up is a lie

Tras seis años, Morrissey regresa con su decimocuarta entrega Make-up is a Lie, la cual se encuentra caracterizada por elementos como guitarras eléctricas estruendosas, uso de sintetizadores, tintes orquestales y la ya clásica voz de crooner de Steven Patrick Morrissey a un alto nivel, siendo posible de ser considerado como un álbum bien completo y consistente. Con 12 canciones y una duración total de casi 50 minutos, Morrissey nos demuestra lo pulcro que es al minuto de componer canciones y la importancia de cada elemento, dando a entender que no está ahí por que si. Si bien esta entrega no se compara a los lanzamientos post salida de los smiths, Make-up is a Lie muestra como a pesar de las noticias, polémicas y cancelaciones de shows, Morrissey se encuentra aún activo en términos de composición y performance.
Por: Matías Muñoz
15-Mitski - Nothing’s About to Happen to Me

Misteriosa como sabe serlo, Mitski regresó con “Nothing’s About to Happen to Me”, un disco colorido pero con esos tintes nostálgicos e intensos típicos de la artista, que a estas alturas sabe cómo sorprender y generar expectativa. Y es que con Mitski nunca se sabe si la entrada será profundamente personal, caótica o una exploración novedosa y rocosa. En este, su octavo disco, la cantante se aleja de las experiencias personales y en vez de cantarse a sí misma, adopta diferentes conceptos basados en la alienación moderna.
Ya no hay confesiones ni explosiones emocionales sino una reflexión más abstracta sobre los problemas (“Where’s My Phone?”), todo sobre una base instrumental de referencias folk, country y por supuesto rock. En este disco, Mitski expande sus inquietudes y las explora de manera más teatral y con una mayor riqueza en cuanto a arreglos de cuerda y vientos.
Después de conquistar a un público masivo con “The Land Is Inhospitable and So Are We”, Mitski podría haber optado por repetir la fórmula, sin embargo regresa con un disco de entrada difícil de digerir, pero que crece después de cada escucha gracias a su virtud de tensionar la experiencia entre track y track.
16-Death Cab for Cutie - I Built You a Tower

Los casi decepcionantes últimos trabajos de Death Cab For Cutie o al menos su etapa posterior tras “Narrow Stairs” (2008) parecían haber echado la suerte del grupo en cuanto a las expectativas por un nuevo trabajo. Hoy, con “I Built You a Tower” el grupo supo condensar la experiencia y ponerse a tono con un álbum personal y sobre todo que tributa el estilo y sonido clásico que hizo popular a la banda. Y es que tras las giras de aniversario de “Transatlanticism” y “Plans” pareciera que el grupo y sobre todo Gibbard recuperara la confianza creativa y reconectara con temas que hoy lo vuelven a poner melancólico y reflexivo.
“I Built You a Tower” trata sobre duelo, pérdidas, divorcio, todo sobre una base sonora muchísimo más rica que va construyendo melodías que dialogan entre sí, algo poco habitual en sus trabajos recientes. Esa búsqueda aparece en temas como "Punching the Flowers" o "Full of Stars", donde la banda equilibra diferentes texturas con una renovada energía que recuerda por momentos a sus mejores años. Incluso cuando las emociones disminuyen, nunca da la impresión de que el álbum pierda impulso.
Quienes esperen la intensidad emocional de “Transatlanticism” no encontrarán aquí un nuevo clásico generacional. Sin embargo, la nueva perspectiva del grupo pareciera reconciliarse con un pasado y un sonido que los hizo especiales, demostrando que aún cuentan con margen para crecer, explorar y envejecer bien.
Por: Joaquín Bravo
17-Neurosis- An Undying Love for a Burning World

La trayectoria de Neurosis siempre ha estado ligada a la reinvención del sonido pesado, aunque una pausa de diez años y cambios drásticos en su alineación sembraron dudas sobre su continuidad. Sin embargo, An Undying Love for a Burning World despeja cualquier incertidumbre desde sus primeros minutos, marcando el inicio de una etapa donde Aaron Turner suma su impronta vocal y guitarristica sin alterar la identidad de la banda.
El disco equilibra la crudeza del sludge tradicional con un trabajo de producción detallado y expansivo. Pasajes como "Mirror Deep" o "Blind" exhiben esa dualidad al alternar bloques de guitarra sofocantes con breves respiros de corte psicodélico, apoyados en sintetizadores y matices electrónicos que amplían el espacio sonoro. En lugar de sostener la densidad únicamente a través del volumen, la banda recurre a ritmos krautrock, texturas de guitarra limpias y cortes de edición que rompen la monotonía de los pasajes más largos.
En canciones de mayor aliento como "In the Waiting Hours" o la extensa "Last Light", el grupo explora matices góticos y destellos armónicos poco habituales en su catálogo, logrando una sensación de “mejora” progresiva hacia el cierre del álbum, o en una forma más burda de decirlo: “Esto cada vez se va poniendo mejor”. An Undying Love for a Burning World nos presenta a esta “nueva” (o mejor dicho “vieja conocida”) Neurosis como una entidad capaz de transformar sus propias grietas en una forma renovada de intensidad, abriendo preguntas interesantes sobre hacia dónde puede dirigirse el metal atmosférico cuando sus pioneros deciden seguir explorando.
18-Lip Critic - Theft World

El tercer larga duración de Lip Critic, Theft World, expande la agresividad de su propuesta mediante un formato concentrado que apenas roza los treinta minutos de duración. Este trabajo planteó un escenario de recepción polarizada, dividiendo la experiencia entre quienes asimilan sus ritmos de forma inmediata y quienes encuentran una barrera difícil de romper. Esa falta de zonas intermedias marca el pulso de un disco que utiliza secuenciadores sucios y una velocidad constante para mantener la tensión sin dar respiro.
El diseño sonoro resalta por su cuidado en los detalles rítmicos, cruzando herencias de la música industrial con la versatilidad de Bret Kaser en los micrófonos, cuyo estilo se mueve entre el fraseo tenso y el alarido desesperado. Canciones como “Yard Sale” o la lograda “Shoplifting” (mi favorita del disco, y quizás la menos “Digital Hardcore”) demuestran destreza para esconder estructuras gancheras y estribillos memorables debajo de capas de distorsión abrasiva, logrando que el caos resulte magnético. Los textos profundizan en este entorno asfixiante mediante líneas crípticas que abordan la culpa, las obsesiones personales y la alienación del consumidor actual.
Frente a este despliegue, algunos sectores de la prensa optan por despachar el lanzamiento tildándolo de música exclusiva para personas alienadas por el consumo de reels y tiktok (irónico que jamás he visto música de Lip Critic en ninguno de estos formatos), un veredicto obsoleto que emula a los comentaristas de principio de los 2000 decretando la muerte del rock ante las primeras mutaciones del género. La efectividad de Theft World radica precisamente en derribar la resistencia habitual hacia los sonidos electrónicos más duros a través de composiciones adictivas que invitan a la repetición constante. El broche final con “200 Bottles On Eviction” introduce una atmósfera de fatalismo existencial. Detrás del frenesí eléctrico existe un peso lírico capaz de expandir los horizontes de la banda a largo plazo. Muy emocionado de lo que puede venir para los chicos.
Por: Gustavo Inzunza
19-Deep Purple - SPLAT!

Los británicos de Deep-purple siguen demostrando su vigencia y prolificidad con el lanzamiento de su vigésimo cuarto álbum de estudio y su cuarto larga duración en los últimos seis años. Un trabajo que se mantiene fiel a la esencia hard rock de los nativos de Hertford, pero que de la mano del destacado productor Bob Ezrin logra incorporar algunos matices de sonidos modernos que aportan frescura y originalidad, conjugando así un disco muy fácil de escuchar. Resulta evidente que Gillan, Paice, Glover, Airey y el novel McBride no buscan correr grandes riesgos con esta nueva placa, pero lo verdaderamente cierto es que no resulta necesario para transmitir esa consistencia y solidez que los ha acompañado a lo largo de una destacada trayectoria de casi seis décadas.
Sin lugar a duda uno de los mayores aciertos del álbum radica en la capacidad de escapar a la obsolescencia, unificando la esencia histórica de la banda con composiciones más directas y concisas, y sin renunciar a la riqueza instrumental que siempre los ha caracterizado, muy por el contrario, buscando texturas y alternativas sonoras que transmiten esa energía y creatividad que los hace seguir rodando.
20-Angine de Poitrine - Vol. II

El explosivo éxito del dúo canadiense Angine de Poitrine no tiene nada que ver con una trayectoria consolidada, un vasto recorrido internacional, ni mucho menos con una fructífera discografía, sino que se fundamenta principalmente en el talento, estética y secretismo de sus misteriosas figuras constituyentes: Khn y Klek. La publicación de su actuación en los KEXP Sessions fue la presentación perfecta de Vol. II, su segundo álbum de estudio, que nos entrega exactamente lo que prometía en la previa: un psicodélico viaje de poco más de 30 minutos a través de una compleja mezcla de math rock, melodías microtonales, pasajes polirrítmicos y un conjunto de ilusiones sonoras particularmente hipnóticas. Este disco es en sí mismo una contradicción, la representación del caos en su manera más armónica.
Más allá del evidente virtuosismo técnico de estos hermanos alienígenas de 333 años, su gran mérito radica en la capacidad innata de transformar estructuras complejas en composiciones extravagantes, adictivas y rebosantes de originalidad. El disco en su conjunto cumple las expectativas a cabalidad y nos deja la sensación que los oriundos de Quebec tienen mucho más que ofrecer.
Por: Savka Martinic
21-Joaquina - Al romper la burbuja 2

Lejos de sentirse como una colección de canciones adicionales, Al romper la burbuja 2 funciona como una extensión natural del universo que Joaquina comenzó a construir en su álbum debut. La cantautora venezolana continúa desarrollando una estética propia donde la nostalgia, la sensibilidad juvenil y la introspección se transforman en una experiencia visual y sonora coherente. En este imaginario, el azul y el rojo vuelven a ocupar un lugar central, consolidándose como elementos distintivos de una identidad artística que ya resulta inconfundible. Estos colores, presentes tanto en la narrativa visual como en la carga emocional de sus canciones, representan los contrastes que atraviesan la obra de Joaquina: la calma y el caos, la melancolía y la pasión, el refugio y la incertidumbre.
Entre influencias del folk-pop, el pop-rock y una producción contemporánea de gran sensibilidad, las canciones avanzan como escenas de una obra cuidadosamente escrita, donde la teatralidad surge de manera natural a través de las letras, los arreglos y la interpretación vocal. Temas como Torpe, Generación Digital, Pelinegra y Amarillo amplían la narrativa del proyecto original y demuestran una compositora cada vez más segura de su voz artística. Con una escritura honesta, detallista y profundamente literaria, Joaquina logra que cada canción aporte una nueva pieza a este universo emocional, confirmando que Al romper la burbuja 2 no solo complementa a su antecesor, sino que fortalece una de las propuestas más interesantes y auténticas del pop latino.
22-Bruno Mars - The Romantic

Después de casi diez años de silencio discográfico, Bruno Mars vuelve con The Romanticun álbum que se siente como abrir las puertas de un universo construido alrededor del amor, la nostalgia y la belleza de los pequeños momentos. Más que un regreso, es una invitación a volver a conectar con esa magia que lo convirtió en uno de los artistas más cautivadores de su generación. Desde una estética dominada por flores, colores cálidos y elegancia, Mars reafirma una identidad visual que refleja su personalidad carismática, romántica, teatral y profundamente apasionada por el detalle.
Musicalmente, The Romantic encuentra una de sus mayores fortalezas en la manera en que Bruno Mars abraza sus raíces puertorriqueñas y deja que los ritmos latinos ocupen un lugar protagonista dentro de su propuesta. Este ADN se mezcla con el pop, el R&B y el funk que han marcado su trayectoria, dando forma a un álbum innovador pero manteniendo cierta escencia. La versión en español de Risk It All se convierte en uno de los momentos más emotivos del proyecto por la conexión directa con una herencia cultural que forma parte de su historia.
Lo verdaderamente especial de The Romantic está en cómo cada canción parece fluir con una naturalidad hipnótica: los compases, los instrumentos y la voz de Mars se entrelazan hasta generar una sensación casi adictiva. Su interpretación vocal alcanza un nuevo nivel de madurez y refinamiento, conservando esa capacidad única de transmitir vulnerabilidad, deseo y emoción con absoluta elegancia. The Romantic es un álbum que conquista los sentidos, seduce los oídos y confirma que, cuando se trata de convertir la música en una experiencia emocional, pocos artistas tienen la capacidad de Mars para hacer florecer una canción.
Por: Pedro Massai
23-Nine Inch Nails & Boys Noize - Nine Inch Noize

Tras la participación de Nine Inch Nails en la afamada banda sonora de "TRON: ARES", en donde tanto Trent Reznor como Atticus Ross impregnaron su sello industrial en una cinta que pone en perspectiva los avances tecnológicos, muchas eran las especulaciones de a qué nos debíamos atener en razón de estas mentes disruptivas. Inclusive, el hecho de lanzar a inicios de este 2026 el álbum "TRON: ARES Divergence", en donde se lleva a un punto fino aquellas pistas que adornaron auditivamente la cinta, tampoco bastó para detener la creatividad.
Coachella fue la locación elegida para ser intervenida, con un llamado directo al DJ y productor alemán que hacía su debut este año en el festival: Boys Noize. El trabajo de ambas partes no era nuevo: ya en 2024 los norteamericanos incluyeron a Alex Ridha (nombre real de Boys Noize) para participar en el soundtrack de Challengers (que integró también nominaciones a los Globos de Oro), expandiendo un sonido futurista hacia una clave rítmica y menos densa que la propuesta de Reznor y compañía.
En ambas jornadas del festival en Indio, lo derrochado tanto visual como auditivamente marcó tendencia y produjo un hito en términos de propuesta artística. Y es que, en lo estrictamente musical, se integró acompañando en voces la esposa de Trent Reznor, Mariqueen Maandig, generando un sello específico en pasajes como "Vessel", "Me, I'm not" y "The Warning", tres afiladas canciones que adornan "Year Zero" del 2007. Y eso se va entrelazando con pasajes más conocidos de "The Downward Spiral" y "Hesitation Marks", como "Heresy", "Copy of a" o "Closer", en donde ya la propuesta es netamente fílmica y abstraerse desde ese plano resulta un embudo sin salida.
24-TOMORA - Come Closer

Los acercamientos entre artistas renombrados de la electrónica con estrellas incipientes o que conllevan un cartel importante dentro del estilo que los caracteriza, han existido a lo largo de la historia reciente. En el corto plazo, hemos sido testigos de grandes hitos radiales y de clubes: colaboraciones explosivas entre Rihanna y Calvin Harris (2011), el pop refinado de Ariana Grande y Zedd (2014) o la incombustible química entre Sia y David Guetta (2011), por nombrar solo algunos de los más destacados de las últimas décadas. Sin embargo, en la enorme mayoría de estos casos, la sinergia se diluye tras el éxito de un single de temporada. Pocas veces esta inquietud artística escalaba a niveles de proyectos verdaderamente consolidados, estructurados bajo un manifiesto conceptual y plasmados en la ambición física de un álbum de larga duración.
Acá es precisamente donde nace y cobra un sentido único la idea de TOMORA. Lejos de ser un cruce transitorio de agendas, este proyecto se erige como una conjunción profunda que reúne la vanguardia de dos mundos aparentemente distantes, pero profundamente complementarios. Por un lado, la hipnótica estética musical y visual de la noruega Aurora Aksnes, con su sensibilidad mística e instinto melódico salvaje. Por el otro, la mente arquitectónica de Tom Rowlands, uno de los fundadores indispensables de The Chemical Brothers y artífice indiscutido de la movida electrónica británica e internacional desde el amanecer de la década de los 90.
En la dualidad de sus canciones reside la mayor riqueza del “Come Closer”: mientras "I Drink the Light" se despliega como un pop lúdico y bailable que evoca directamente la era dorada del Ray of Light de Madonna, "The Thing" nos sumerge en un trip-hop misterioso y de tensión contenida que, al evitar la explosión fácil, nos deja suspendidos en la fragilidad reflexiva de "Teardrop" de Massive Attack.
Si gustas de sonidos cambiantes, música que se ajusta a cambios anímicos abruptos y tienes entre tus preferidos a Bjork o Morcheeba, tienes una gran alternativa de amorío con este trabajo.
Por: Paz Rojas
25-Los Tres - XCLNT

Hay reencuentros que solo funcionan porque el tiempo hizo su trabajo. XCLNT se siente un poco como volver a ser amigo de un ex: ya no existe la necesidad de revivir lo que fue, sino la tranquilidad de descubrir que la conexión sigue intacta. Después de 27 años sin grabar un álbum juntos, Álvaro Henríquez, Titae Lindl, Ángel Parra y Pancho Molina encuentran ese equilibrio desde la madurez, sin forzar la nostalgia.
Grabado en Abbey Road, el álbum apuesta por la sencillez y por la fuerza de las canciones antes que por la grandilocuencia. De hecho, dos temas que abren el disco, "Cantar y amar" y "Como llegaste te vas", fueron escritos por Henríquez hace más de una década con la convicción de que solo podrían existir interpretados por esta formación. Esa espera termina dándole aún más sentido al reencuentro.
Entre rockabilly y cueca, XCLNT reafirma la identidad que convirtió a Los Tres en una banda irrepetible de la música chilena. Las letras de Henríquez recuperan el humor, la ironía y el desencanto de siempre, mientras la banda sigue sonando precisa y con la técnica al servicio de las canciones.
IG: XCLNT se siente como volver a ser amigo de un ex (con el que, naturalmente, te encuentras en Abbey Road). No intenta revivir el pasado ni inventar un romance, simplemente demuestra que la conexión sigue ahí. Con la formación original reunida tras 27 años, Los Tres entregan un disco donde el rock, la cueca y la ironía conviven con una naturalidad que confirma que su identidad sigue tan vigente como siempre.
26-Olivia Rodrigo - You Seem Pretty Sad For A Girl So In Love

El amor ha sido el tema favorito de la música desde siempre, pero You Seem Pretty Sad For A Girl So In Love* consigue abordarlo desde un lugar distinto. En su tercer álbum, Olivia Rodrigo deja atrás la necesidad de señalar culpables para preguntarse si, a veces, el problema no es la persona que tenemos al frente, sino las expectativas que construimos alrededor del amor. El resultado es una historia que comienza con la euforia de una relación idealizada y termina enfrentando una realidad mucho más compleja: amar a alguien no siempre basta para que las cosas funcionen.
Resulta lógico que Robert Smith aparezca como una de las figuras que sobrevuelan este disco. Si en Disintegration, The Cure convirtió el desamor en una experiencia tan intensa como contradictoria, Olivia Rodrigo recoge esa sensibilidad y la traslada al pop contemporáneo sin dejar de sonar completamente ella. Más que un homenaje, la influencia de Smith ayuda a sostener el concepto del álbum, entendiendo el amor como una emoción capaz de ilusionar, consumir y romper a una persona al mismo tiempo.
Con este trabajo, Olivia Rodrigo confirma que su verdadera fortaleza está en construir discos que funcionan como una experiencia completa. En una industria dominada por sencillos virales, You Seem Pretty Sad For A Girl So In Love demuestra que todavía hay espacio para álbumes que invitan a escucharse de principio a fin, consolidando a Rodrigo como una de las compositoras pop más interesantes de su generación.
Por: Jorge Núñez
27-Kim Gordon - PLAY ME

La primera vez que pudiste escuchar a Kim Gordon coqueteando con la música urbana negra fue en las colaboraciones entre bandas de rock y agrupaciones de hip hop para el soundtrack de la película Judgment Night y donde Sonic Youth despachó con Cypress Hill la recordada “I Love You Mary Jane” en 1993. Y como su hubiese sido una alerta o aviso de lo que vendría más adelante, su carrera como solista que arrancó recién a sus 60 años fue justamente más cercana a la rítmica del boom bap y desde ese lugar entender que su camino era experimentar con los sonidos, independiente en qué clave y estilo se haga ese delivery.
Ya en sus trabajos previos de solista como “No Home Record” (2019) y el aclamado “The Collective” (2024) confirmó que las melodías tradicionales pasaban a segundo plano y la utilización de ritmos como el trap, beat industriales y cajas de ritmos densos serían los acompañantes de sus susurros y fraseos recitados.
en “Play Me” editado en marzo de este año este camino alejado de las guitarras noise, afinaciones alternativas y la propuesta concretamente disonante de los newyorkinos Sonic Youth continua de la mano de las bases y texturas electrónicas . La canción homónima y que abre el disco puede notarse en una interpretación vocal más melódica, pero a medida que pasan temas como “Dirty Tech” y “Subcom” van sucediéndose las entregas de “ruido” ya no con proveniente exclusivamente de pedales y acoples de guitarras, sino que de texturas y ritmos electrónicos. Todo esto bajo el susurro eterno de Kim que con ironía y sarcasmo saca a relucir toda su mirada crítica al reinado de tecnócratas, dictaduras de algoritmos y nuestro consumo condicionado con lo que nos dictan las plataformas de streamings. Mención aparte la explosión de energía del álbum a cargo de la propia Gordon impulsada por la batería de Dave Grohl en “Busy Bee”.
28-ary in the junkyard. Released - Role Model Hermit

Precedido del EP publicado en mayo de 2024 This Old House, el album debut de Mary in the Junkyard (María en el Desagüe) trae una propuesta que ya desde su formación instrumental promete refrescar sonoramente la escena con el típico set guitarra, bajo, batería, pero al que se le suma la viola y violín que terminan siendo un acompañamiento permanente – casi como voces secundarias – a la cantante y guitarra Clari Freeman-Taylor.
Producido por Oli Bayston y grabado durante el verano pasado, **“Role Model Hermit”¨¨ es la credencial de presentación de este trío que completan la encargada de las cuerdas Saya Barbaglia y el baterista David Addison en un disco confeccionado en torno a una instrumentación orgánica y un notorio sentido dramático.
Temas como “Mouse”, “New Muscles”, “Crash Landing” y “Blood” transcurren en lo íntimo que propone Freeman-Taylor, una soprano que transita por momentos tan sutiles/delicados como inquietantes de como si algo vaya a ocurrir y explotar, pero que finalmente termina por crear una linda e inquietante atmosfera. Sin tener el mismo tono necesariamente, recuerda la dualidad vocal entre el susurro y falsetes misteriosos de Alison Goldfrapp.
Pero si hay que caer realmente en el tedioso, pero inevitable, recurso de la comparación al tener en cuenta que es un álbum debut, las referencias inmediatas son Wet Leg y y Wolf Alice. Sin ir más lejos, ya hicieron de teloneros de los primeros para su gira de verano del año pasado.
Para medios especializados como el inglés The Skinny “Role Model Hermit”: “no es solo uno de los debuts británicos más sólidos de los últimos años, sino tambien la presentación de una banda con personalidad suficiente para escapar de cualquier etiqueta y proyectarse como una de las propuestas más fascinantes del rock alternativo actual”.