Entrevista a Hercules & Love Affair: La pista de baile como espacio de libertad, memoria queer y conexión con el público chileno

Tras su reciente regreso a Chile para presentarse en Blondie, Andy Butler, fundador y mente creativa de Hercules & Love Affair, conversó con nosotros sobre el presente del proyecto y el universo que construye en Danseur. Este nuevo trabajo reúne relatos íntimos y autobiográficos junto con pequeñas historias inspiradas en las experiencias de la comunidad LGBTQ+, utilizando la pista de baile como un espacio de libertad, memoria, celebración y resistencia.

Por: Andrés Melián

En este diálogo, el músico profundiza en el mensaje de canciones como I Get High, aborda la importancia de visibilizar y celebrar el amor hacia las personas trans y no binarias, y analiza el vínculo histórico entre la música electrónica, la cultura queer y los espacios nocturnos. También detalla su proceso colaborativo junto a Elin Ey, de Hips and Lips, y Quinn Whalley, de Paranoid London; recuerda sus primeras experiencias dentro de la cultura de clubes y reflexiona sobre la manera en que Hercules transforma sus grabaciones en una experiencia viva sobre el escenario. Finalmente, Butler repasa su conexión con el público chileno y adelanta que Danseur Part Two continuará expandiendo este universo con una propuesta más romántica, fría y oscura.

A continuación, compartimos la conversación completa:
Muchas gracias por tomarte el tiempo de conversar con nosotros. Es un placer tenerte aquí.

A lo largo de los años, Hercules & Love Affair ha construido un universo muy particular, reuniendo música de baile, relatos personales y, sobre todo, cultura queer. Hoy queremos hablar sobre el lugar al que ese recorrido los ha llevado con Danseur.

Para comenzar, me gustaría observar dónde se encuentra Hercules actualmente. A lo largo de los años, Hercules ha utilizado la pista de baile para explorar la intimidad y la vulnerabilidad emocional.

¿En qué lugar sientes que se encuentra el proyecto actualmente con Danceur?

  • Andy: En primer lugar, muchas gracias por invitarme y entrevistarme. Siempre es un honor que alguien quiera preguntarme por mi trabajo, que sienta curiosidad por él o que simplemente escuche mis canciones.

  • Creo que, más que nunca, la relación de mi proyecto con la intimidad y con la posibilidad de que esta exista dentro de la música de baile está mucho más presente y representada en este nuevo conjunto de canciones.

  • Gran parte de la música es profundamente autobiográfica. Y cuando no lo es, está basada en historias que me han conmovido o que han tenido algún impacto en mi propia vida. Por eso es un trabajo bastante íntimo: como compositor, estoy compartiendo una parte importante de mi vida a través de los mensajes de estas canciones. La primera canción que escribimos para este EP es la próxima que saldrá. Se llama Piouette y cuenta con la participación de Faris, de The Horrors. Ya habíamos colaborado hace algunos años en una canción llamada Controller.

  • Cuando Faris y yo nos reunimos para colaborar, el primer tema del que hablamos fue que ambos habíamos perdido a dos amigas. Las dos eran mujeres trans y habían fallecido con apenas un mes de diferencia. Por eso escribimos una canción dedicada a ellas. Desde el origen mismo de este grupo de canciones, el proyecto comenzó como un trabajo íntimo, personal y profundamente reflexivo.
    Es una experiencia emocional muy profunda. Gracias por compartirla.
    Eso nos lleva directamente hacia las historias que se encuentran en el corazón de este nuevo capítulo. En lugar de presentar una única narrativa, como mencionabas, Danceur reúne distintas experiencias de tu vida personal.

Has descrito Danceur como una colección de pequeñas historias provenientes de la comunidad LGBTQ+. ¿Por qué sentiste que la pista de baile era el lugar apropiado para contar esas historias?

  • Andy: Es una muy buena pregunta. Y, para ser honesto, no necesariamente tenía que ser la pista de baile. Existen grandes artistas que cuentan este tipo de historias, relatos desde una perspectiva queer o historias de la comunidad LGBTQ+, utilizando otros medios. Uno de mis grupos favoritos desde siempre es The Magnetic Fields, y Stephin Merritt es maravilloso contando esta clase de historias. También alguien como John Grant, uno de mis antiguos colaboradores, es muy bueno haciéndolo, y ellos no necesariamente producen música de baile.

  • Sin embargo, la pista de baile siempre ha sido un lugar donde nosotros, entendiendo “nosotros” como todo el espectro de la comunidad LGBTQ+, encontramos un espacio que inicialmente nos permitía sentirnos libres. Era un lugar seguro, donde podía existir una expresión completamente auténtica.

  • Por ejemplo, una de las canciones habla sobre dos mujeres que vivían como pareja durante los años sesenta y que asumían abiertamente su identidad como lesbianas. Escribí esa canción porque estaba investigando para otro proyecto cómo era la vida de las lesbianas, específicamente en el Reino Unido durante esa época.

  • Otra canción, como I Get High, tiene un título que puede parecer divertido, pero su mensaje está relacionado con reconocer que el amor no es algo de lo que debamos avergonzarnos. Para mí, una de las últimas fronteras del movimiento por los derechos queer consiste en empoderar a las personas que aman a personas trans, para que puedan salir de las sombras, dejar de sentir vergüenza y demostrar abiertamente el amor que sienten por sus parejas.

  • En estos espacios no solamente encontramos una forma de escapar. Encontramos comunión, comunidad y alegría en momentos muy difíciles. Durante el punto más crítico de la crisis del sida, las pistas de baile eran lugares donde las personas podían experimentar emociones que no podían sentir en su vida cotidiana, porque existía una enorme cantidad de dolor y duelo.

  • Por eso sentí que era el lugar apropiado por muchas razones. Pero también se relaciona simplemente con quién soy. Recibí mi primer par de tornamesas cuando tenía quince años y comencé a ir a clubes gay cuando tenía quince o dieciséis.

*Es una respuesta muy conmovedora. *Mencionaste I Get High. Una de las historias que cuentas aparece precisamente en esa canción, donde una producción alegre y energética acompaña un mensaje mucho más complejo. Como comentabas, I Get High aborda la vergüenza que puede existir alrededor de las parejas sentimentales de personas trans y no binarias.

  • Andy: Sí. ¿Cómo transformaste un tema tan complejo y político en una canción que continúa sintiéndose alegre y liberadora?

  • Andy: Creo que esas personas necesitan ser celebradas. Hay algo especial en quienes han sido capaces de ver más allá de lo que muchas miradas consideradas “normales” son capaces de ver.
    Me conmueve profundamente cuando veo una relación saludable entre una persona trans y su pareja. Cuando yo estaba creciendo, era muy común que esas personas tuvieran demasiado miedo de hablar abiertamente, porque podían convertirse en un blanco de ataques o ser rechazadas por sus propias familias.

  • No podían llevar a sus parejas a cenar con su familia durante alguna celebración, o al menos sentían que no podían hacerlo. En esa época tenía muchas amistades trans y las veía atravesar esas experiencias. Para mí era desgarrador.

  • Por eso, cuando veo a personas expresando su amor de manera valiente y sintiéndose orgullosas de amar a personas trans y no binarias, pienso que eso debería ser celebrado.

  • Probablemente por eso la canción tiene ese carácter un poco contradictorio.

Estoy completamente de acuerdo. La emoción y la identidad musical son muy fuertes, pero creo que también se han ido construyendo a través de las colaboraciones. Me gustaría hablar sobre las personas que te ayudaron a construir este universo. Creaste Danceur junto a Elin Ey, de Hips and Lips.

  • Andy: Sí.

Y junto a Quinn Whalley, de Paranoid London. ¿Qué aportó cada uno al disco y de qué manera esas relaciones creativas cambiaron tu propia forma de trabajar?

  • Andy: No tengo suficientes palabras positivas para hablar de Hips and Lips. Llevamos colaborando durante más de una década.
  • Ella participó en los dos últimos álbumes de larga duración de Hercules. Apareció en Omnion como parte de un trío y luego interpretó una canción como solista en In Amber.
  • A estas alturas, nuestra relación es prácticamente familiar. Es hermoso porque, después de una década colaborando con alguien, ya han atravesado muchas cosas. Hemos vivido momentos buenos y momentos malos.
  • Pero lo más importante es que entre ella y yo existe algo que describiría como alquímico. Es como si ocurriera algo mágico cuando entramos juntos en una habitación. Si nos das tres horas, crearemos algo que, como mínimo, será bueno.
  • Tenemos una capacidad muy especial para crear juntos. También es increíble lo cuidadosos que somos con el ego y la sensibilidad del otro.
  • Es una persona increíblemente sensible y estoy muy agradecido de que haya aportado esa sensibilidad y todo su talento al proyecto: su capacidad para cantar, componer, crear armonías y muchas otras cosas. Quinn también trabajó conmigo en el EP anterior. De cierta manera, era uno de mis héroes cuando estaba creciendo. Poder entrar al estudio con él fue como cumplir un sueño, porque compré mi primer disco suyo cuando tenía diecisiete años. En ese momento no sabía que él había hecho ese disco; alguien me lo contó después.
  • También admiraba mucho su trabajo con Paranoid London.
  • Lo que Quinn aporta cuando entra en una habitación no es solamente una manera poco convencional de pensar la producción. Para él, romper las reglas es la regla, y eso me encanta.

  • Es travieso incluso en su manera de aproximarse a la música. Su actitud es: “Así no es como se supone que debe hacerse, y precisamente por eso lo vamos a hacer así”.

  • Me encanta estar cerca de él y de la energía que tiene. Es muy divertido y rompe constantemente las reglas. Todo eso aporta muchísimo a la música.

Esa experiencia colaborativa se extiende más allá de la propia música. La edición física también crea un diálogo entre distintas generaciones de artistas electrónicos.

  • Andy: Sí.

Incluye una conversación con Pet Shop Boys sobre la música de sintetizadores y la cultura queer. ¿Por qué crees que la música electrónica se convirtió en una forma de expresión tan poderosa para los artistas y las comunidades queer?

  • Andy: Era algo que no sabía. Simplemente fue algo que me sucedió, así que comencé a preguntarme si también les ocurría a otras personas.
  • Quería hacer esa pregunta y por eso hablé con personas que presenciaron el comienzo de la incorporación de la electrónica a la música pop como elemento principal, especialmente dentro de la música de baile.
  • En ese momento, los instrumentos electrónicos dejaron de ser solamente un accesorio. Antes podías tener una banda con guitarra, bajo y batería, mientras el sintetizador era un complemento. Después, la electrónica se convirtió en el elemento principal.

El tercer grupo de personas al que entrevisté fue Pet Shop Boys.

  • Todos ellos son amigos y provienen de un mundo parecido dentro de Londres. Presenciaron el nacimiento del synth-pop, la new wave y todos esos movimientos.

  • Sentía curiosidad por saber cuáles habían sido sus influencias. Pensaba: “Ustedes me influenciaron a mí, pero ¿quiénes los influenciaron a ustedes?”.

  • También quería saber si creían que existía alguna relación entre la música electrónica y la cultura queer, y cuál podía ser esa relación.

  • Terminé recibiendo respuestas realmente fascinantes.

  • Creo que la conclusión más importante es que el sintetizador, en comparación con un instrumento acústico u orgánico, produce una sensación de alteridad. Se siente distinto, como algo que no es “normal”. Y eso, en sí mismo, es una idea queer.

Considerando que Danseur observa los espacios y las personas que ayudaron a construir la historia de la cultura de clubes, me gustaría llevarte de regreso a tus primeras experiencias dentro de ese mundo. ¿Cuál fue el primer club nocturno o pista de baile que te hizo comprender que la cultura de clubes podía ser algo más que entretenimiento?

  • Andy: Fue un lugar al que fui cuando tenía quince años. Aunque quizás tenía trece o catorce.
  • Era un club para menores de edad llamado Rock Island, en Denver. El DJ era una figura muy importante dentro del panorama musical nocturno de Denver, especialmente dentro de la escena de música alternativa.
  • Tenía trece o catorce años y entré en una habitación llena de chicos con el cabello negro y largo, maquillaje, medias y tacones. Había mujeres y chicas con la cabeza rapada, chaquetas bomber y atuendos extravagantes, casi como vestimentas anteriores a la cultura rave.
  • Recuerdo haber escuchado allí por primera vez canciones como Headhunter, de Front 242, o música de New Order.
  • Lo brillante de ese lugar era la variedad de géneros. El DJ era muy atrevido. No tenía miedo de poner un remix de una banda como The Cult, por ejemplo She Sells Sanctuary, y después reproducir, apenas seis meses después de su lanzamiento, una canción de LFO o Aphex Twin.
  • Escuchábamos techno temprano, música industrial, new beat, new wave y goth. Escuchábamos de todo. Fue la primera vez que sentí que aquellos espacios podían transformarse en otros mundos.

La idea del club como algo más profundo que el entretenimiento parece recorrer todo el proyecto de Danseur. Me gustaría saber qué permanece después de la pista de baile. La música invita a las personas a bailar, pero también les pide que se lleven algo de la experiencia.
Después de que alguien escuche Danseur o experimente el nuevo espectáculo, ¿qué esperas que permanezca en esa persona cuando la música termine y abandone la pista de baile?

  • Andy: Es una buena pregunta.
  • En nuestro segundo álbum hicimos una versión de una canción llamada It’s All Right. Pet Shop Boys también hizo una versión de esa canción.
  • La letra dice algo como que la música continúa sonando para siempre, una y otra vez. Es parecido a un loop, ¿no? Como cuando estás dentro de un club y piensas: “Esto nunca va a terminar, esto continuará para siempre”. Espero que las personas salgan pensando que cualquier alegría que hayan sentido escuchando esta música, estando en ese club, viendo esa presentación o asistiendo a ese concierto puede continuar. Espero que recuerden la alegría que esa banda les entregó, porque siempre digo que nuestro primer trabajo es entregarles alegría y amor a todas las personas de la sala. Nuestro segundo trabajo es tocar música. Espero que se marchen comprendiendo que el amor simplemente continúa una y otra vez, sin terminar nunca.

Hemos hablado sobre las ideas y los sonidos que existen detrás del disco, pero esos elementos adquieren una vida diferente cuando pasan del estudio al escenario.

  • Andy: Definitivamente.

Algunas personas describen una presentación de Hercules & Love Affair como una experiencia situada entre un concierto en vivo y un DJ set. ¿Cómo definirías personalmente el formato en vivo del proyecto actualmente?

  • Andy: Esa misma crítica se les hizo a Soft Cell y a muchas otras bandas durante los primeros años de la década de los ochenta, cuando comenzaron a presentarse utilizando únicamente instrumentos electrónicos. Existía un sector completo de los medios, especialmente revistas orientadas a la guitarra como NME, que decía: “Esto no es música real. Esto es otra cosa”.
  • Era una situación que esos artistas debían enfrentar. Creo que la mayoría simplemente la ignoraba, pero siempre existió una pequeña lucha por legitimar esa música.

  • El house y el techno tardaron muchísimo tiempo en ser reconocidos como géneros musicales legítimos. Durante mucho tiempo quedaron relegados a los clubes y nunca fueron tratados como música pop. Sin embargo, alrededor de cincuenta años después del nacimiento del house, Beyoncé hace un álbum de house.

  • Cuando hablamos de música sintética llevada al escenario, no se trata tanto de las máquinas, sino de lo que las personas hacen con ellas.

  • Cuando eres un artista que utiliza letras y melodías, también importa la manera en que el mensaje y la emoción se transmiten mediante la interpretación vocal y a través de todo el conjunto. Cuando subimos al escenario, es una familia la que está subiendo. Subimos para mostrarnos realmente como somos.
  • Definitivamente es diferente a un DJ set, porque no estás escuchando la música de otras personas. Estás escuchando mi música o nuestra música, y tampoco sonará exactamente como en el disco. Siempre será una interpretación de lo que escuchaste anteriormente.
    El álbum no se reproducirá de manera completamente idéntica. Sin embargo, como artista, generalmente intento mantenerme lo más fiel posible a las grabaciones.

  • He vivido la experiencia de sentirme decepcionado como fan cuando voy a un concierto, una banda interpreta una canción y pienso: “¿Qué canción es esta?”. Y después me dicen: “Es Satisfaction, de The Rolling Stones”, pero yo no soy capaz de sentir satisfaccion o de reconocerla.

  • Necesito poder escuchar la canción que conozco.

Hablando de lo que las audiencias se llevan consigo, Hercules ha desarrollado una conexión particularmente fuerte con el público chileno. Recientemente regresaste a Chile para presentarte en Blondie. ¿Qué recuerdos conservas de aquella noche y cómo se sintió volver a conectar con el público chileno?

  • Andy: Se sintió maravilloso. Amo al público chileno y amo ese club.
  • Lo curioso de Blondie es que no es necesariamente el lugar más bonito. Tiene algo de suciedad y de vida. Personalmente, no me gustan demasiado las salas perfectas. Me gustan los lugares que tienen vida, que han sido habitados. Blondie se siente como un lugar que ha sido vivido.
  • Las personas cobran vida dentro de esos espacios y durante esa presentación sentí que la gente realmente cobraba vida cuando estábamos sobre el escenario.
  • Me sentí un poco preocupado por algunos aspectos de la organización, aunque no era algo que estuviera en nuestras manos. Sin embargo, fue hermoso volver a conectar con el público chileno. Quiero hacerlo nuevamente y presentar el EP completo, entregarlo todo.
  • En ciertos festivales o espectáculos estamos un poco limitados por el tiempo disponible. A veces subes al escenario y solamente te entregan treinta minutos. Entonces piensas: “¿Cómo podemos llevar al público a través de un viaje completo en apenas treinta minutos?”. A pesar de eso, sentí que logramos hacer lo que queríamos, llevarlos en ese viaje y divertirnos juntos. Ellos lo pasaron muy bien y nosotros también.
  • Quedé muy feliz con nuestra experiencia sobre el escenario y con la conexión que tuvimos con los fans.

Para cerrar la entrevista, me gustaría mirar hacia el siguiente capítulo del proyecto. Danceur Part Two ampliará el universo presentado en la primera parte. ¿Qué pueden esperar los oyentes de sus sonidos, historias y colaboraciones? ¿Qué podemos esperar de su propuesta visual y también de la experiencia en vivo?

  • Andy: Danceur Part Two definitivamente continuará con la tradición de la primera parte. Diría que quizás existe un poco más de romanticismo. Aunque puede ser discutible.

  • También habrá definitivamente más oscuridad en el próximo EP y un reconocimiento un poco mayor del lado más frío de las cosas. No quiero decir directamente que sea cold wave, porque la cold wave es algo muy específico, pero tiene un poco más de esa sensación.
    En la segunda parte exploramos territorios más oscuros.
    Esperamos poder ver nuevamente a Hercules en Chile muy pronto.
    Andy: Nos encanta estar allí. Muchas gracias.

Andy plantea una reflexión sobre la pista de baile como un espacio que trasciende el entretenimiento. En Danseur, Hercules & Love Affair utiliza la música electrónica para preservar relatos íntimos, experiencias autobiográficas y memorias vinculadas a la comunidad LGBTQ+, entendiendo el club como un lugar histórico de libertad, encuentro y resistencia frente al rechazo social.

Este enfoque sugiere que la capacidad política de la música no depende necesariamente de abandonar la alegría, sino de convertirla en una herramienta de visibilidad y celebración. Al abordar el amor hacia personas trans y no binarias mediante canciones enérgicas, Butler desafía la idea de que los temas complejos deben expresarse únicamente desde la solemnidad o el dolor. Su vínculo con el público chileno y su recuerdo de Blondie refuerzan, además, la importancia de los espacios imperfectos pero cargados de historia, donde artistas y audiencias pueden construir una experiencia colectiva.

De este modo, Danseur abre una reflexión sobre el papel de la cultura de clubes en la conservación de la memoria queer y sobre la posibilidad de que la música continúe transmitiendo comunidad, amor y pertenencia incluso después de que la pista de baile queda en silencio.