El 10 de septiembre, Teatro La Cúpula recibió a toe con entradas agotadas y una fila que se extendía por los alrededores del Parque O’Higgins. Ocho años después de su última presentación en Santiago, el regreso de la banda japonesa encontraba a un público que no necesitaba demasiadas instrucciones para demostrar cuánto tiempo llevaba esperando este momento.
Por: Javiera Choque

Fotos: Juan Pablo Morales
Antes del show principal, la jornada tuvo un comienzo bastante más discreto. El acto encargado de abrir fue Salamanca Selector, un DJ que estuvo a cargo del set inicial, cuyo set no consiguió generar demasiado interés en una sala que poco a poco comenzaba a llenarse.
La diferencia con lo que vendría después fue evidente.

Cuando toe apareció sobre el escenario, una de las primeras cosas que llamó la atención fue la relación entre la banda y el público. No había canciones para corear en el sentido tradicional, pero sí una audiencia que tarareaba melodías, seguía los cambios de ritmo y reconocía cada entrada. En una banda donde la voz no ocupa el centro, el público encontró su propia manera de cantar las canciones.
El comienzo, eso sí, estuvo lejos de ser perfecto. Un parlante emitió un sonido de interferencia y persistente que interrumpió los primeros minutos y obligó a prestar tanta atención al sistema de sonido como a la música. Más adelante, un problema con el teclado dejó fuera parte de lo que debía escucharse en una de las canciones. Fueron interrupciones incómodas, especialmente en una propuesta donde cada instrumento ocupa un lugar tan preciso dentro del conjunto.

Aun así, el sonido terminó encontrando su lugar y la banda consiguió avanzar sin que los problemas técnicos definieran la noche.
“Loneliness Will Shine”, del disco NOW I SEE THE LIGHT (2024), fue la encargada de abrir la jornada. La canción no necesitó una explosión inmediata para provocar una reacción. Bastaron sus primeros minutos para que el público comenzara a moverse, hasta que “Long Tomorrow” terminó de soltar a la cancha.

A partir de ahí, el repertorio recorrió buena parte de la historia de la banda. “風と記憶 (The Wind and Recollections)” dio paso a “孤独の発明 (Invention of Loneliness)”, uno de los temas más emblemáticos de The Book About My Idle Plot on a Vague Anxiety (2005). Aunque no tiene una voz que seguir, el público la acompañó de principio a fin, tarareando su melodía como si esa parte también le perteneciera.
Ese fue uno de los elementos más interesantes de la noche. La relación con las canciones no dependía de recordar una letra. Bastaba reconocer un patrón de batería, una entrada de guitarra o un cambio de dinámica para saber exactamente dónde estaba cada uno.

La batería de Takashi Kashikura fue otro de los centros del espectáculo. En “エソテリック (Esoteric)” quedó especialmente claro. Sus cambios de ritmo y fills no aparecían como un simple ejercicio de técnica, sino como una pieza fundamental para que las guitarras y el bajo pudieran desplazarse alrededor de ellos. La precisión era evidente, pero también lo era la sensación de que los cuatro músicos llevan suficientes años tocando juntos como para reaccionar unos a otros sin necesidad de exagerar sus movimientos.
Eso también se podía observar en el escenario. Yamazaki y Mino se desplazaban, cambiaban de posición y compartían el espacio, mientras cada integrante parecía estar pendiente de lo que ocurría a su alrededor. No había una figura intentando concentrar toda la atención. El atractivo estaba justamente en ver cómo cada parte dependía de las otras.

Las luces acompañaron ese trabajo. No estaban ahí solamente para hacer más grande el espectáculo, cambiaban con las canciones y ayudaban a separar cada momento del repertorio. En una presentación donde buena parte de lo que ocurre sucede en los instrumentos, esa dimensión visual terminó teniendo un peso importante.
“サニーボーイ・ラプソディ (Sonny Boy Rhapsody)” fue otro de los puntos altos. El tema, compuesto originalmente para el anime Sonny Boy, forma parte de NOW I SEE THE LIGHT (2024) y mostró una de las caras más recientes del grupo. Luego llegarían “Now I See the Light” y “FAR” antes de entrar en la recta final con canciones de For Long Tomorrow (2009), como “Two Moons” y “After Image”.

Entre medio, la banda hizo una pausa para compartir un mensaje con el público. Un joven traductor subió al escenario y leyó el texto preparado por Yamazaki. El discurso hablaba de encontrar aquello que realmente nos importa y continuar haciéndolo durante años, incluso cuando mantener ese compromiso se vuelve difícil. Para toe, ese algo es la propia banda.
Pero el mensaje también fue más allá de la música. Yamazaki habló de las guerras y los conflictos, de la responsabilidad de quienes tienen poder político y de la necesidad de reconocer las diferencias entre las personas sin convertirlas en motivos de enfrentamiento. La idea central era sencilla: la música y el arte pueden atravesar idiomas, nacionalidades y diferencias culturales. Esa noche, con una banda japonesa tocando frente a un teatro lleno en Santiago de Chile, el argumento tenía una demostración bastante concreta delante de ellos.
Y si hubo una canción que terminó de comprobarlo, fue “Goodbye”.
La última canción del concierto es también una de las más reconocibles de toe y una de las pocas del repertorio donde la voz tiene un papel central. Esta vez, la audiencia no se limitó a escucharla. La cantó completa. Después de un concierto construido principalmente a partir de guitarras, batería, bajo, silencios y cambios de ritmo, escuchar a toda la Cúpula acompañar “Goodbye” terminó siendo una forma distinta de cerrar la noche.
Ahí estaba, quizás, la mejor síntesis del concierto. Una banda que comenzó su historia hace 25 años haciendo música principalmente instrumental consiguió que un teatro entero reconociera sus canciones incluso cuando no había palabras que memorizar.
Las fallas técnicas estuvieron presentes y por momentos fueron difíciles de ignorar, pero no consiguieron romper el curso del espectáculo. Lo que quedó después fue una banda que todavía toca con atención a lo que hace el otro, que no parece haber convertido los años compartidos en una rutina y que puede sostener un repertorio complejo sin perder de vista algo mucho más básico, que es el tocar juntos.

Cuando “Goodbye” terminó, el público todavía quería más. toe ya había hecho lo suyo.
Setlist:
1 Loneliness Will Shine
2 Long Tomorrow
3 風と記憶
4 孤独の発明
5 キアロスクーロ
6 The Latest Number
7 Because I Hear You
8 エソテリック
9 サニーボーイ・ラプソディ
10 Now I See the Light
11 FAR
12 Two Moons
13 After Image
14 Goodbye
