Deftones: la fuerza de la nostalgia sonó en Lollapalooza

Tras 8 años desde su último show, Deftones regresó en grande con un potente show que incluyó un robusto repaso por "private music", su último trabajo y clásicos que dejaron con gusto a poco.

Por Matías Muñoz

Tras 8 años desde su último show, Deftones regresó en grande con un potente y emotivo show que incluyó un robusto repaso por "private music", su último trabajo y clásicos que dejaron con gusto a poco.

En horario estelar pero sin ser el número de cierre del escenario Banco de Chile, los liderados por Chino Moreno saltaron a escena con "Be Quiet and Drive (Far Away)", siguiendo la tónica de sus shows pasados. Con una energía desbordante, Moreno se paseó por cada borde de las tarimas al ritmo de "my mind is a mountain" o "locked club", para dar paso a clásicos como "Diamond Eyes" o la explosiva "Rocket Skates".

Un movedizo Chino Moreno, que tomaba de vez en cuando la guitarra, se ve en su mejor versión y mantiene encendido a un público que no lo necesita pero que lo agradece.
Luego de años tumultosos, Deftones ha sabido reinventarse y reconstruir su sonido con mucha más actitud y madurez. Sin Carpenter en guitarra (no gira fuera de EEUU) y con Fred Sablan en el bajo, el grupo ha encontrado una nueva configuración en vivo para dar vida a sus clásicos.

Hoy el grupo ofrece un show completo y desbordado que funciona en grandes producciones y escenarios, con complejas visuales y un sonido que asoma como lo mejor de la jornada y seguramente del festival completo.

Con canciones como "Change (In the House of Flies)" o "Cherry Waves", la banda logró equilibrar presente y pasado, lo que se hizo evidente durante todo el show. En un festival donde conviven generaciones distintas de público, muchas de estas canciones funcionan como puentes emocionales. Hoy son himnos que se desplazan a los recuerdos o descubrimientos. Deftones entiende bien ese vínculo y lo potencia en vivo.

En más de una hora de show, Deftones demostró que su potencia en vivo es una experiencia única y sanadora, donde conviven las guitarras afiladas, la nostalgia y una atronadora presencia que no deja a nadie indiferente.

Gracias a esos atributos, el formato festival es ahora un lugar perfecto para la banda y sus expectativas, sin embargo, con más dominio sobre su show seguramente no quedarían fuera himnos que muchos esperaban escuchar y recordar.