A veces, la fe en que ciertas bandas bajen a Latinoamérica se agota por completo. Pasan los años, los anuncios de giras nos esquivan y uno termina aceptando con resignación que "ya no vinieron". Sin embargo, lo vivido anoche en el Teatro Cariola fue la prueba de que lo imposible ocurre. Ver a Thomas Erak y compañía frente a nosotros, después de casi dos décadas de espera, se sintió como un sueño lúcido de esos que te obligan a pedir un peñizco para despertar. Para muchos de los presentes, que conocimos a la banda en plena etapa escolar o preadolescencia, estar ahí fue un golpe de realidad, ya que , lo que parecía lejano y poco probable, por fin estaba pasando frente a nuestros ojos.
Por: Joaquín Bravo

Fotos: Nelson Galaz
La jornada ya se sentía especial desde temprano, con una curatoría de teloneros que se sintió muy cercana a la comunidad. Los primeros en aparecer fueron Matar a graX, y fue notable ver el respaldo que recibieron, sobre todo en la previa por redes sociales, donde muchos pedían como teloneros a la banda. Se notaba que para los músicos era un hito personal abrir para una de sus mayores influencias, un anhelo que se cumplió en gran medida gracias al empuje de la gente en redes sociales. A las 19:50 arrancaron con un set directo y una puesta en escena cargada de teatralidad. Sus características máscaras y personajes le dieron un toque visual único, aunque entre el público era inevitable pensar en el calor que debían estar pasando bajo ese atuendo. Entre inflables y pelotas rebotando por todo el teatro, lograron encender el ambiente de una forma muy entretenida y dinámica, dejando la vara alta desde el inicio.

Poco después, a las 20:50, fue el turno de Delta. La agrupación de metal progresivo no perdió el tiempo y entregó un repertorio intenso y directo al grano. Su ejecución técnica sirvió como el puente perfecto hacia el plato principal, elevando la complejidad musical de la noche mientras el Cariola terminaba de llenarse. La humedad en el ambiente empezaba a subir, anunciando la intensidad de lo que vendría, mientras los asistentes buscaban su lugar para lo que sabíamos sería una “batalla campal”.

A las 22:00 en punto, el Teatro Cariola se vino abajo. Sin introducciones largas ni rodeos, The Fall of Troy tomó sus instrumentos y la energía estalló de inmediato, haciendo evidente que la banda no venía a pasear. Desde los primeros acordes, el recinto se convirtió en un hervidero de mosh pits simultáneos que se apoderaron del centro de la cancha. Fue impactante ver cómo, a pesar de los años, el trío mantiene esa agresividad técnica intacta, echando abajo el teatro desde la primera canción y provocando que las primeras gotas de sudor cayeran antes de terminar el primer tema. El calor humano transformó el lugar en un verdadero horno, pero nadie parecía dispuesto a dar un paso atrás.

El listado de canciones fue un recorrido certero por sus trabajos más emblemáticos, aunque con un factor sorpresa: el setlist se sintió como lo más improvisado de la vida. Se notaba que cada vez que se ponían a conversar entre canciones, era precisamente para decidir qué pieza vendría a continuación, dándole un aire de espontaneidad y cercanía muy auténtico al show. Si bien su gira anterior estuvo muy enfocada en el mítico Doppelganger (que no es para menos, ya que cumplía 20 años), anoche tuvimos una selección de lo mejor de esa placa combinada con otros dardos precisos de su discografía. Aunque nos hubiera encantado escuchar algunas joyas de discos que parecen tener un poco olvidados, como In the Unlikely Event con clásicos del calibre de "Single" o "Panic Attack!", la potencia de lo que sí tocaron no dejó espacio real para la queja. Temas como "Ex-Creations" y "Macaulay McCulkin" sonaron con una fuerza que hacía vibrar (Literalmente) hasta las paredes del milenario recinto (dos conciertos más y se derrumba el Cariola).

(Tal vez el único reparo que se escuchó de forma recurrente al terminar el show fue el sonido, que quedó al debe en cuanto a nitidez. Aun así, la fuerza del debut fue tal que el detalle técnico no bastó para empañar la experiencia de quienes estuvimos ahí). El cierre definitivo llegó con "F.C.P.R.E.M.I.X." (la re-versión de su canción F.C.P.S.I.T.S.G.E.P.G.E.P.G.E.P. perteneciente al homónimo), esa pieza que muchos descubrimos gracias al Guitar Hero 3 y que se convirtió en nuestra puerta de entrada a este mundo de ritmos asimétricos y guitarras frenéticas. Para quienes ya sentíamos el cansancio de la jornada, esos acordes iniciales funcionaron como un segundo aire, una oportunidad final de darlo todo ante una canción que, para varios, lo empezó todo. La energía contenida por casi veinte años se liberó en un último estallido. Fue un adiós —o quizás un hasta pronto— de una de las bandas pilares del “Swancore”, o, para nada exagerado, pilar en la vida de varios de los presentes del show.
Setlist de la noche:
Laces Out, Dan!
Mouths Like Sidewinder Missiles
I Just Got This Symphony Goin'
ROCKSTAR NAILBOMB!
Chapter I: Introverting Dimensions
Ex-Creations
Semi-Fiction
Straight-Jacket Keelhauled
Act One, Scene One
Reassurance Rests in the Sea
"You Got a Death Wish, Johnny Truant?"
Macaulay McCulkin
Encore:
Caught Up
F.C.P.R.E.M.I.X.
(Nota: Setlist basado en el registro de la jornada)
THE FALL OF TROY

MATAR A GRAX

DELTA
