Avenged Sevenfold + Mr. Bungle y el rugido chileno: una conexión a prueba de fuego

La jornada de este sábado en el Estadio Bicentenario de La Florida estuvo marcada por la energía inagotable del público chileno, celebrada tanto por Mr. Bungle como por Avenged Sevenfold, dos bandas con vínculos históricos con Sudamérica y una clara admiración por la intensidad local.

Mientras Mike Patton reforzó su conexión con Chile entre humor, caos y momentos de respeto, Avenged Sevenfold destacó a Santiago como una de las audiencias más ruidosas y apasionadas del mundo, provocando una respuesta aún más explosiva desde la cancha.

Foto: Guille Salazar

Por Paz Rojas G. - Matías Muñoz

Avenged Sevenfold regresó a Chile después de más de una década desde su última visita en 2014, cuando giraban en la era Hail to the King. El reencuentro en el Estadio Bicentenario de La Florida fue mucho más que un show de metal: fue una descarga colectiva de energía con un público que convirtió la cancha en un mar de gritos desde las 21:20, hora en que se dio comienzo a su show.

Foto: Guille Salazar

En los primeros 20 minutos del concierto, M. Shadows se dirigió al público con una anécdota que terminó de encender la noche. Recordó que, tras su primera visita a Chile, la banda revisó videos de sus shows y concluyó que el público chileno era “el más ruidoso del mundo”.

Contó además que otros músicos y rockeros les preguntaban qué estaba ocurriendo en Sudamérica y por qué el rock se vivía con tanta intensidad en estas tierras. La respuesta fue inmediata: más gritos, más saltos, más mosh y una energía que se sostuvo con fuerza hasta el final del set.

Musicalmente, la banda desplegó un show sólido, pesado y técnicamente impecable. El setlist cruzó distintas etapas de su carrera, combinando canciones recientes como "Game Over", "Mattel" y "Cosmic" del álbum Life is But A Dream… (2023) con clásicos que marcaron a toda una generación: "Bat Country", "Unholy Confessions", "Afterlife" y "Hail to the King".

Synyster Gates volvió a demostrar por qué es uno de los guitarristas más icónicos del metal moderno con los solos teatrales que marcan la carrera de la banda, mientras Brooks Wackerman sostuvo la batería con una gran potencia.

Pero uno de los momentos más conmovedores de la noche llegó justo antes de "So Far Away". M. Shadows detuvo el show para pedirle al público que cuidara a sus seres queridos y dedicó la canción a todos los familiares y amigos que ya no están en este plano. En ese instante, desde la cancha comenzaron a elevarse decenas de globos blancos en homenaje a The Rev, el baterista fallecido en 2009, un gesto que sorprendió visiblemente a la banda y cargó el ambiente de una emoción profunda y compartida.

La figura de The Rev volvió a sentirse como un eje simbólico del concierto con su silueta marcada en el telón trasero de la banda, recordando que Avenged Sevenfold no solo construye su identidad desde la agresividad y la técnica, sino también desde el duelo, la amistad y la memoria.

Entre breakdowns, riffs y coros gritados a todo pulmón, el público sostuvo una intensidad pocas veces vista, confirmando por qué Chile sigue siendo una de las plazas más apasionadas para el rock y el metal.

Mr. Bungle

Mr. Bungle regresó a Chile y las expectativas seguían igual de altas desde la última vez que visitaron el país. Esta vez acompañando a Avenged Sevenfold, el grupo continua repasando “The Raging Wrath Of The Easter Bunny”, su encarnación thrash junto a Scott Ian y Dave Lombardo.

Foto: Guille Salazar

Pese a los gritos que pedían “Disco Volante” o similares, Mr. Bungle se divertía sobre el escenario y Patton, el chileno honorario, saludaba a los guachacas y hueones.

Así, el veloz show comenzaba con el grupo versionando "Tuyo" de Rodrigo Amarante para luego dar pie al desmadre con los riffs de "Grizzly Adams" y "Anarchy Up Your Anus".

Patton, Dunn y Spruance parecen un extraño y divertido experimento sobre el escenario, proyectando esa energía adolescente de sus inicios pero de quienes ya superaron sus cincuentas. Aún así, la banda pelusea y goza cada canción.

A ratos el show pareciera tomar diferentes rumbos y personalidades, pasando de frenéticos riffs a covers populares como si estuviéramos viendo un ensayo en vivo. El grupo preparó versiones de “I’m Not in Love” de 10cc o “Refuse/Resist” de Sepultura. Sin embargo, se dieron el tiempo de repasar un clásico para los nostálgicos: “Retrovertigo” y un pequeño pincelazo de “My Ass is on Fire”.

La conexión de Mike Patton con nuestro país a estas alturas ya es única. Dentro del torbellino, la banda se detuvo para honrar, con un minuto de silencio, a las víctimas de los incendios en Concepción, donde incluso tuvieron que cancelar un show en la región.

“Hay sólo dos momentos serios en este show”, decía Patton. Este era uno de ellos. Con un sorprendente y respetuoso silencio, el público se sumó al tributo para luego romper el silencio con un grito al cielo de fuerza y homenaje, tal cual había pedido el cantante.

Recientemente Mr. Bungle anunció que tras terminar esta gira se tomarían nuevamente un descanso, poniendo en hibernación una vez más el proyecto. Y es que sin más que demostrar, Mr. Bungle revivió para romper los esquemas revitalizando un thrash añejo y tributando un sonido único que se tenían guardado.

Entre mosh, gritos y homenajes cargados de emoción, la noche confirmó que el rock y el metal en estas tierras se viven con una potencia difícil de igualar.