The Cardigans en Chile: la noche de la banda que nos bajó la luna

Pocas bandas han logrado mezclar dulzura melódica, ironía elegante y sofisticación pop con la naturalidad con la que lo hizo The Cardigans, uno de los nombres más distintivos que dejó la ola alternativa de los años noventa. Anoche la agrupación sueca regresó a Chile para presentarse en un Teatro Caupolicán enamorado de la banda, confirmando que su catálogo no solo resiste el paso del tiempo, sino que sigue encontrando nuevas lecturas en vivo.

Por: Paz Rojas G

Fotos: Juan Pablo Morales

La noche de este 20 de febrero en el Caupolicán tuvo un inicio marcado por la honestidad: desde que sonaron los relojes de Your New Cuckoo a las 21:00 horas, quedó claro que la noche estaría atravesada por una cercanía especial. Tras el primer tema, Nina Persson se dirigió al público para contar que estaba resfriada, explicando que se encontraba en proceso de recuperación y que haría lo mejor posible durante el show. Con cercanía y humor, pidió ayuda al público para cantar algunas canciones, gesto que lejos de restar fuerza al concierto, reforzó el vínculo íntimo que se forjaba esta noche.

El recorrido por el repertorio fue amplio y cuidadosamente dosificado, incluyendo canciones como Sick & Tired, Live and Learn y You’re the Storm, además de momentos más introspectivos que dieron cuenta de la evolución sonora del grupo. Uno de los pasajes más emotivos llegó con “Gracias a la vida”, canción que The Cardigans ya habían interpretado, en sueco y en español, en su última visita en 2019. Esta vez, Persson explicó que se trata de una canción “de ustedes”, subrayando lo especial que es tocarla en Chile y cómo su historia y carga emocional resuenan profundamente con la trayectoria de la banda.

En la mitad del concierto, el tono se volvió más introspectivo. “Beautiful One” apareció como una pausa delicada, sostenida por una interpretación contenida de Nina Persson, mientras “Communication” profundizó esa melancolía elegante que siempre ha atravesado el repertorio de la banda.

Uno de los momentos más comentados de la noche llegó con “Lovefool”, que sorprendió al público al comenzar en una versión suave y casi jazzística. Con una base contenida y minimalista, Nina Persson abordó la letra desde un registro íntimo, cercano al spoken word, como si la canción se desarmara frente al público para mostrar su vulnerabilidad original. Esa reinterpretación inicial funcionó como un respiro antes del estallido: poco a poco, la banda recuperó el pulso original y se lanzó de lleno a la euforia de la versión original de este himno de los 90. Sin duda, seguir con Carnival desató la locura en el Caupolicán.

El cierre del concierto, con Paralyzed, Erase / Rewind y My Favourite Game, selló una noche atravesada por la nostalgia y la evolución musical de The Cardigans. Estas últimas canciones, provenientes de Gran Turismo (1998), dieron cuenta de cómo el sonido de los suecos transita por atmósferas más oscuras, electrónicas y complejas, sin perder la elegancia pop que los define y que es claramente los que los convierte en una pieza clave de la escena noventera.

THE CARDIGANS