Beck: La Fiesta del Perdedor

Resultaba particularmente curioso que con más de tres décadas de una destacada trayectoria musical nunca hubiésemos tenido en nuestras tierras un show en solitario del talentoso y carismático Beck, sus anteriores visitas fueron siempre en un rol bastante secundario, primero como telonero de The Police (2007) y posteriormente abriendo el show de Blur en la Pista Atlética del Estadio Nacional (2013). El Teatro Caupolicán fue el recinto escogido para albergar una nueva presentación de este ecléctico artista, un emblema generacional para toda una camada de músicos que vieron en su figura la representación más honesta de la diversidad y la experimentación sonora. Desde temprano se empezó a percibir la ansiedad en muchos de los fanáticos que de a poco colmaban el recinto de San Diego, quienes entendían que estaban a minutos de ser testigos de uno de los shows más esperados de los últimos años.

Por Gustavo Inzunza

Foto por Daniela Toledo A.

Los encargados de calentar el ambiente fueron los nacionales de Zebra 93, cuya atractiva propuesta cargada al electro pop tuvo una buena recepción en el público que ya empezaba a tomar posición en el Teatro. La angustia de la espera fue quebrada por la intro de “Everybody's Got to Learn Sometime”, cover de The Korgis, y de inmediato los fanáticos se entregaron a la propuesta de Beck Hansen y compañía, recibiendo un golpe seco al mentón con la furiosa combinación de “Devils Haircut” y “The New Pollution”, que dejaron en claro que la velada sería inolvidable. El multifacético showman no teme transitar indistintamente entre múltiples estilos, texturas y velocidades, pasando sin problemas de la contagiosa y liviana “Girl” hacía los ritmos más funk de “Qué Onda Guero”, fluyendo de manera natural y sacando excelentes dividendos de la mixtura.

De manera transversal a lo largo de todo el show quedó en claro porque Beck es considerado uno de los artistas más versátiles y prodigiosos de su generación, desenvolviéndose con total naturalidad y en directa complicidad con la proactiva e incondicional respuesta del público. “The Valley of The Pagans”, cover de Gorillaz, “Wow”, matizado con un collage de coloridas, inconexas y bizarras imágenes, y los sonidos más crudos y pesados de “Soul of a Man” siguieron marcando la pauta de la presentación. A diferencia de otros artistas que en su afán por parecer auténticos se evidencian artificiales y sobreactuados, el nativo de Los Ángeles se deja llevar a través de un baile improvisado como la expresión más honesta de que está sintiendo la música en cada fibra de su cuerpo.

La energía desbordante hace una tregua y da paso una sección mucho más melódica y pausada, primero con el sonido más sincopado de “Debra”, luego con la acústica “The Golden Age” y posteriormente alcanzado su punto culmine con la carga emotiva de “Lost Cause”, perfectamente enmarcada en una proyección de estrellas de fondo y luces de celulares desde el público, estructurando así una de las postales más bellas de la noche. Todas las piezas de la presentación calzan en su justa medida y entre los fanáticos se percibe una suerte de desahogo generalizado con tintes de contenida ansiedad, “Dreams”, “Up All Night” y “Loser”, el himno por excelencia de Beck y punto de inicio de su exitosa carrera, son la muestra más fidedigna de la sincera conexión entre el público y el artista. Después de una breve ausencia, que fue más que suficiente para que emanaran gritos eufóricos desde todos los rincones del Caupolicán, el característico sonido de la armónica da paso a los últimos dos suspiros sonoros de la velada: “One Foot in the Grave” y “Where It’s At”, con los cuales se termina de saldar la deuda pendiente con el público chileno.

Aun cuando ya se habían encendido las luces del recinto y algunos fanáticos empezaban a buscar las salidas, Beck volvió a escena para retribuir todo el cariño del público nacional con una versión acústica del tema “True Love Will Find You in the End”, cover de Daniel Johnston. Desconocemos las razones por las cuales esta nueva presentación de Beck Hansen no fue enmarcada dentro de la edición chilena del Festival Primavera Fauna, tal como sucedió en la versión trasandina del Primavera Sound, pero agradecemos que por fin se haya materializado el show que los fanáticos más acérrimos del oriundo de Los Angeles venían anhelando hace tanto tiempo. Lo cierto es que al menos por trayectoria y credenciales Beck se merecía la exclusividad de un escenario donde pudiere brillar por luz propia, y sin lugar a dudas llenó las expectativas a cabalidad, con un show que repasó lo más selecto de su repertorio y que destacó de manera transversal por su honestidad, naturalidad y complicidad. Un Teatro Caupolicán desbordante fue testigo privilegiado de una de las mejores fiestas del año…la fiesta de un perdedor.

Setlist

1.- Everybody's Got to Learn Sometime (cover de The Korgis)
2.- Devils Haircut
3.- The New Pollution
4.- Mixed Bizness
5.- Girl
6.- Qué Onda Guero
7.- Nicotine & Gravy
8.- The Valley of The Pagans (cover de Gorillaz)
9.- Wow
10.- Gamma Ray
11.- Soul of a Man
12.- Go it Alone
13.- Debra
14.- The Golden Age
15.- Lost Cause
16.- Chemtrails
17.- Dreams
18.- Up All Night
19.- Loser
20.- E-Pro
21.- One Foot in the Grave
22.- Where It’s At
23.- True Love Will Find You in the End (cover de Daniel Johnston)

Galería fotográfica por Daniela Toledo A

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