La trascendencia e influencia de Kraftwerk sobre el sonido contemporáneo

Si hablamos de eminencias musicales, Florian Schneider y Ralf Hutter no pueden quedar fuera de la conversación. Ellos son los fundadores de Kraftwerk, una de las bandas más influyentes de los últimos tiempos, que cimentó las bases del sonido pop-electro para la posteridad de los tiempos.

Por Fernando Vilches

Pongámonos en contexto. La década de los 70’ comenzaba a irradiar sus primeros rayos de vida y dos chicos deciden disolver su efímera banda la cual tan solo llevaba dos años de funcionamiento. A pesar de mostrar grandes improvisaciones en galerías y lograr estrenar un álbum de estudio, estos muchachos creen que sus visiones musicales van más allá de los instrumentos. Por lo que deciden comenzar un nuevo proyecto, el cual-sin saberlo- definiría uno de los hitos más importantes en la música contemporánea.

Florian y Ralf desde que coincidieron a finales de los 60’ en el conservatorio de Dusseldorf, sabían que tenían una particular forma de apreciar la música. A medida que se iban conociendo, notaban que sus largas improvisaciones y complejas experimentaciones instrumentales necesitaban de un condimento adicional, por lo que el constante manejo de sintetizadores y la incorporación de sonidos cotidianos en sus canciones comenzaron a moldear la tónica del conjunto alemán. Y acá debemos cuidar que no se quede fuera una de las marcas registradas de Kraftwerk: Las máquinas y los robots.

Si bien, los dos protagonistas de esta historia son los fundadores, el patrón que acompañará a la banda será que está sea un cuarteto de músicos. Así surgirán los primeros discos: Kraftwerk I, Kraftwerk II y Ralf & Florian. Tres prolijos proyectos-los cuales no se encuentran en plataformas de streaming-que sin la presencia de letras y junto a la incorporación de secuencias repetitivas formaron el característico ambiente de la agrupación.

¿Cómo suenan las autopistas?

Por supuesto que cada artista o banda tiene un disco que marca un antes y un después. Para la banda alemana fue uno que capturo los sonidos de los autos y sus pistas como ninguno otro y que en definitiva marcó el punto de inflexión de la música electrónica.
Si queremos responder la pregunta que hacemos más arriba, debemos dirigirnos hacía “Autobahn”, el cuarto álbum de estudio de la banda. Un proyecto que intenta capturar el sonido de las largas carreteras de mundo y en específico la primera autopista existente: La A555 ubicada en Alemania. Este sería su primer álbum reconocido internacionalmente y a su vez, el primero que advertiría las sutiles escrituras del grupo, las cuales fueron coescritas por sus fundadores y Emil Schult, quién también hizo el arte del álbum. Cabe destacar que todos los instrumentos fueron interpretados por el dúo Hutter/Schneider, a excepción de un violín eléctrico y una percusión electrónica que es tocada por Wolfgang Flür.

Grabado dentro de las cuatro paredes de Kling Klang Studio, nunca nada se había escuchado de esa manera. Con la presencia de una innovadora batería electrónica-la cual sería el primer acercamiento a una caja de ritmos- creada por Wolfang Flür y las emblemáticas voces robóticas que acompañan los tracks, la banda logra crear una sonoridad que se asemeja a la de una máquina en constante trabajo y movimiento. Una catedral del tecno-pop.

La explosión de la maquinaría alemana (1975-1986)

La singular propuesta artística de Kraftwerk- que traducido significa “central eléctrica”- contemplada en “Autobahn” era solo la punta del iceberg. Al año siguiente la banda trabaja en su nuevo proyecto: “Radio-activity”, un disco conceptual entorno a la radioactividad que tuvo menos éxito que su antecesor, pero que mantenía la esencia del combo alemán. Hay dos hitos que marcan este proyecto. El primero es la composición completa de la música a través de elementos electrónicos. Y por otro lado, la incorporación oficial de Karl Bartos a la agrupación.

El auge de la banda seguía viento en popa y proyectos como “Trans-Europe Express” (1977), “The Man-Machine” (1978) y “Computer World” (1981) se encargaron de confirmarlo. Desde “The Man-Machine” la banda comenzó a considerar severos aspectos de su puesta en escena y acá quedaría marcado uno de sus icónicos elementos: Los Dumies, muñecos de camisa roja y corbata negra inspirados en el constructivista ruso El Lissitzky. Esto, junto al concepto de que el ser humano es lo mismo que la máquina, fue clave para irrumpir en el plano artístico y creativo de la banda.

Si bien Kraftwerk nunca encabezó constantemente las listas de hits, si hicieron lo suyo comandando su género e influenciando a otros creadores musicales. Y es que ahí radica la importancia de una banda como esta, que sin prestarle atención a los números y rankings, arrojaron una nueva forma de contemplar la música y la dejaron a disposición de las masas. Su lista de fanáticos considera a artistas y bandas del calibre de Depeche Mode, Aphex Twin, Daft Punk e incluso David Bowie, que sus últimos discos de los 70’ tienen mucho de Kraftwerk, de hecho el título del tema “V-2 Schneider” de “Heroes”, es en honor al músico alemán.

La actualidad de una potencia

Ya hace 6 años que no lanzan un álbum de estudio. El último fue “3-D The Catalogue” el cual consiste en una recopilación de toda su discografía en vivo. El 2020, el intérprete alemán Florian Schneider -quién llevaba 12 años desvinculado de la banda-, falleció de un cáncer a la edad de 73 años.

Durante los últimos años, el cuarteto alemán- compuesto actualmente por Hutter, Hilpert, Schmitz y Grieffenhagen- se ha dedicado a realizar giras donde repasan su vasta y extensa discografía. El próximo 25 de mayo retornarán a tierras nacionales después de siete extensos años al Movistar Arena y prometen deleitar a sus fanáticos con su exquisita puesta en escena y por supuesto, que con su irrefutable peso histórico. Las últimas entradas las puedes encontrar en Puntoticket.com