Pasaron bastantes años para que New Constellations finalmente entregara un larga duración de estudio. Tras construir su base de oyentes principalmente a través de sencillos que funcionaron con fuerza en redes sociales como Instagram y TikTok, el dúo presenta It Comes in Waves. El trabajo de 13 canciones no busca reinventar la rueda del dream-pop, nada de eso, más bien el disco se instala en los códigos conocidos del estilo, esta vez con una clara inclinación hacia su faceta más pop y comercial. El paso de canciones sueltas diseñadas para capturar la atención en plataformas digitales a un álbum de larga duración implica un desafío de orden y consistencia, el cual la banda sortea fijando un rumbo sonoro nítido, pulcro y sumamente accesible para cualquier tipo de público.
Por: Joaquín Bravo

Optar por una producción más pulida, que por momentos se acerca a la estética ambiental de la música de centro comercial, es una decisión consciente. El dúo prefiere irse a la segura en términos de estructura sonora, una dirección que no resulta menor ni le quita mérito al conjunto. A pesar de este envoltorio más radial y digerible, la sensibilidad en la escritura se mantiene intacta. Existe un contraste balanceado entre las melodías amables y el peso de las historias que se cuentan. Las texturas limpias y los sintetizadores sedosos no ahogan la honestidad del proyecto; al contrario, funcionan como un vehículo para que las composiciones corran sin fricciones, entregando estribillos memorables que se fijan con facilidad en la mente del oyente (como el de Hot Blooded, que hasta el día de hoy resuena en mi cabeza de vez en cuando).
El desarrollo del disco cuenta con momentos muy definidos que alteran la marcha uniforme del álbum, ¿A que me refiero con esto? Pues a dos temas en concreto:
“Hot Blooded”: Se posiciona como la pieza central y probablemente la canción más lograda del registro. Con un ritmo pegajoso impulsado por sintetizadores, el corte evoca la sofisticación de Lorde junto a la atmósfera flotante de Mazzy Star. La interpretación de la voz transita entre una actitud distante y melódica que atrapa desde los primeros compases, convirtiéndola en una pieza bailable que esconde líneas directas sobre el colapso emocional.
“Waterslides”: Introduce un giro imprevisto en el género. La pista baja la densidad y adopta un estilo fresco que recuerda al pop directo e irónico de Lily Allen, aportando dinamismo al centro del tracklist. Aquí la instrumentación se vuelve más luminosa, jugando con una cadencia veraniega y relajada que refresca el ambiente del álbum y rompe de forma acertada con la linealidad del pop de ensueño tradicional.
Al revisar los textos del álbum, se hace evidente un hilo conductor centrado en la vulnerabilidad, el paso del tiempo y las trampas de la mente. Tras la apertura instrumental, “Secret Safe” establece el tono temático al hablar de la distancia y la madurez frente a las transiciones inevitables ("it's just the changing of times"). El tema aborda la aceptación del cambio y la distancia física sin caer en reclamos, marcando un punto de partida maduro para el resto del trayecto.
Esta calma inicial contrasta con la crudeza de “I Disappear”, un tema que retrata la desconexión y la parálisis mental frente a la crisis ("If I create tomorrow with the things inside my head I'm fucked"). El disco profundiza en esa inestabilidad emocional a través de la repetición constante en “I'm Waiting Now” y el reconocimiento del desgaste en “Caught on Your Line”. En este último corte, las líneas revelan un desencuentro compartido ("We took too long and we ran out of time"), exponiendo los quiebres desde una perspectiva honesta donde ambas partes asumen su cuota de responsabilidad en la distancia. Asimismo, canciones como “Dandelion” se suman a esta línea al explorar las marcas de relaciones pasadas y el miedo a tropezar de nuevo con los mismos errores.
Hacia el tramo final, el enfoque cambia hacia la liberación. “Believe Again” funciona como un llamado a salir del bucle melancólico, dando paso a “Edge of the World” y a la bailable “Do What You Want”, una canción que invita a aceptar el fracaso como parte de la experiencia diaria. Las líneas finales de esta última pieza funcionan como un cierre reflexivo que empuja a procesar las crisis de frente, recordándonos la opción de llorar en el suelo para luego seguir adelante.
En conclusión, It Comes in Waves es un álbum ligero, de escucha fluida y con una estructura muy clara. No pretende romper barreras musicales ni proponer un quiebre vanguardista en el género, pero entrega una colección de canciones precisas, ideales para acompañar un día tranquilo sin mayores complicaciones. Al final, New Constellations logra entregar un debut sólido que cumple con las expectativas de su base de seguidores, empaquetando la melancolía del dream-pop en un formato directo, pulcro y sumamente efectivo para el consumo diario.