El debut de Supergrass: Chile país de britpop

Después de tres décadas de espera, Supergrass debutó en Chile con un show electrizante en el mítico club Blondie, celebrando los 30 años de su álbum debut I Should Coco. Con un público que coreó cada palabra y una banda que demostró que la energía del britpop sigue intacta, la noche del 28 de agosto quedará grabada en la memoria de todos los que crecieron —y siguen creciendo— con esas canciones.

Por: Paz Rojas G.

Fotos: Luis Marchant

La noche del 28 de agosto, el mítico club Blondie en Santiago, ícono de culto para los fanáticos del britpop desde los noventa, se llenó hasta el último rincón. Tras décadas de espera, Supergrass llegó por primera vez a Chile con la gira que celebra los 30 años de I Should Coco, su icónico álbum debut que marcó a toda una generación.
El ambiente estaba cargado de nostalgia musicalizada con clásicos de la Blondie antes de que las luces se apagaran. Cuando Gaz Coombes (voz, guitarra), Mick Quinn (bajo, coros), Danny Goffey (batería, coros) y Rob Coombes (teclados) pisaron el escenario, el rugido fue ensordecedor. Desde los primeros acordes de “I’d Like to Know”, el club se transformó nuevamente en un templo del britpop.

El público, que llevaba años esperando este momento, se entregó de lleno cuando llegó “Caught by the Fuzz”, con esa energía juvenil que desató saltos colectivos y un público que se abalanzó a la reja. Sin pausa, el set continuó con “Mansize Rooster”, mientras los fans coreaban cada verso y armaban un pogo en las primeras filas: acá todos éramos adolescentes en medio del año 1995.
Luego llegó el turno de “Late in the Day”, de su segundo disco, en lo que fue uno de los momentos más melódicos de la noche, con una atmósfera perfecta desde los teclados antes de que Gaz desplegara un solo. Con “Mary”, la vibra sintonizó con esa oscuridad hipnótica del club.

La energía se suavizó brevemente con “She’s So Loose”, donde Gaz, con una sonrisa pícara, explicó que el tema hablaba de una experiencia juvenil con una mujer mayor, provocando risas entre los asistentes con los que interactuó repetidamente durante la presentación. Sin dudas, la banda se vio conmovida por el recibimiento energético de los fans chilenos que en cada pausa aprovechaban para corear el clásico “olé olé olé” y gritar “dale Supergrass” a todo pulmón.

El viaje continuó con “Lose It”, con un coro pegajoso y “We’re Not Supposed To”, con Goffey saliendo de la batería para tomar el bajo; aquí nos contaban entre risas cómo habían grabado la canción en una cabaña mientras estaban bajo los efectos del ácido y la música siguió con un breve inconveniente de la guitarra acústica de Gaz, que transformó este tema en una versión exclusiva para los presentes.
El ambiente se volvió íntimo con “Time”, pero esa calma se rompió con el rugido colectivo que desataron las primeras notas del teclado de “Alright”, el himno noventero que tantas veces ha hecho saltar a los asistentes de las fiestas en Blondie y que una vez más convirtió este mítico espacio santiaguino en una pista de baile.

El repaso por el debut continuó con “Strange Ones” y “Sitting Up Straight”, que trajo un cambio de tono con un beat más marcado y un público que saltaba al unísono. Los sonidos irreverentes cambiaron de rumbo con “Sofa (Of My Lethargy)” y “Time To Go”, que lograron una vibra hipnótica. Para seguir, sonó la clásica “St. Petersburg”, con una interpretación emotiva que llenó el club de luces suaves y coros delicados.
Pero esa tranquilidad se rompió con la potencia de “Richard III”, que encendió nuevamente la Blondie en saltos y gritos, y con Gaz bromeando con el público entre acordes, agradeciendo una y otra vez la energía de los fans chilenos.

No todo fue I Should Coco: Con “Moving”, de su álbum homónimo, el tono volvió a lo emotivo, con el relato de las giras y la añoranza por los seres queridos, cantado con fuerza por el público como si fuera un coro. Y justo antes de la pausa, la fiesta volvió con “Grace”, del disco “Life on other planets”.
Tras el breve descanso, el encore comenzó con “Sun Hits the Sky”, con un cierre expansivo, lleno de improvisación y matices psicodélicos que evidenció la química de esta banda que se reencuentra en la gira. Finalmente, “Pumping on Your Stereo” demostró que este show no estaba hecho para quedarse tranquilo.
Al salir a la fría noche santiaguina, el público aún coreaba fragmentos de canciones, con sonrisas que reflejaban lo vivido: un debut histórico que no solo trajo nostalgia, sino que confirmó que Supergrass es una banda que sigue tan viva y potente como hace 30 años.

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