No todos los días una de las bandas más importantes de la música chilena se presenta en un recinto como el Teatro Municipal de Santiago. Por eso, desde mucho antes del inicio del concierto, el ambiente que se respiraba la noche del 8 de junio tenía algo especial. El público llenó las butacas del histórico recinto con una mezcla de expectativa, curiosidad y entusiasmo, consciente de que estaba a punto de presenciar una presentación poco habitual dentro de la trayectoria de Los Tres.
Por: Gabriela Torres

Fotos: Juan Pablo Morales
Pasadas las 20:15 horas, y luego de algunos minutos de espera, las luces finalmente se apagaron. La banda apareció sobre el escenario para dar comienzo a una velada que tendría como protagonista principal a XCLNT, su más reciente trabajo de estudio. Desde los primeros acordes quedó claro que el espectáculo tendría un carácter distinto al de sus habituales presentaciones masivas. El contexto del Teatro Municipal invitaba más a la contemplación que al desenfreno, permitiendo apreciar cada detalle de la interpretación y generando una atmósfera de atención permanente.
La propuesta era clara: tocar íntegramente XCLNT y respetar el orden de sus canciones. Una decisión que transformó el concierto en una experiencia cercana a escuchar el disco en vivo, pero con los matices y sorpresas que solo puede ofrecer el escenario. Si el álbum ya había demostrado ser un regreso sólido para la formación clásica de Álvaro Henríquez, Ángel Parra, Roberto Lindl y Francisco Molina, la interpretación en directo confirmó que las nuevas composiciones poseen suficiente peso para convivir con un repertorio cargado de clásicos.

Henríquez apareció con la voz algo desgastada, posiblemente afectado por algún resfrío. Sin embargo, lejos de convertirse en un problema, aquello terminó aportando una cuota de humanidad a la presentación. Su interpretación mantuvo la convicción necesaria para conducir las canciones y conectar con el público, que respondió con respeto y atención durante todo el primer bloque de la noche.
La banda sonó precisa. Cada instrumento encontró su espacio dentro de una mezcla equilibrada que permitió apreciar el trabajo realizado en las nuevas composiciones. En ese sentido, la presentación fue, haciendo honor al nombre del álbum, realmente XCLNT (excelente por si no quedó claro); no solo por la calidad de la ejecución, sino también porque confirmó que estas canciones funcionan más allá del estudio y logran sostenerse con personalidad propia frente a una audiencia.

A medida que avanzaba el recorrido por el disco, el público comenzó a soltarse. Uno de los momentos más llamativos llegó con "Como llegaste te vas", cuando los asistentes comenzaron a acompañar el ritmo con palmas de cueca, generando una interacción espontánea que rompió parcialmente la formalidad que suele imponer un recinto como el Municipal. Esa conexión se mantuvo durante buena parte del set, demostrando que incluso las canciones más recientes ya empiezan a encontrar un lugar especial dentro del imaginario de los seguidores del grupo.
La reacción más efusiva de esta primera parte llegó con "INRI". Apenas comenzaron sus primeros compases, una ovación recorrió la sala. La canción, una de las más comentadas de XCLNT, provocó una respuesta inmediata y transformó el ambiente en una celebración compartida. Las sonrisas entre los asistentes, los aplausos prolongados y la recepción general confirmaron que el nuevo material ya forma parte del presente de la banda y no únicamente de una apuesta nostálgica por volver a grabar juntos.

Finalizada la interpretación completa del álbum, llegó un breve intermedio que permitió al público estirar las piernas, recorrer los pasillos del teatro o simplemente comentar lo que acababan de escuchar. La pausa funcionó como una división natural entre dos espectáculos distintos: el presente de Los Tres y la celebración de su legado.
El regreso al escenario estuvo marcado por un cambio inmediato de energía. Si durante la primera parte predominó la escucha atenta, en la segunda aparecieron los clásicos que terminaron de desatar la emoción de los asistentes. "Gato por Liebre" abrió este nuevo tramo y preparó el terreno para una seguidilla de canciones ampliamente coreadas.

La explosión definitiva llegó con "La Torre de Babel". Muchos espectadores abandonaron la comodidad de sus asientos para ponerse de pie y cantar junto a la banda de principio a fin. El Teatro Municipal, habitualmente asociado a la música docta y a una actitud más contenida, comenzó a transformarse en un espacio mucho más cercano a la energía de un concierto de rock.

En medio de la celebración ocurrió además un momento especial. Roberto Lindl, "Titae", estaba de cumpleaños, y la banda se tomó unos minutos para que todo el teatro le cantara. El gesto generó una de las escenas más emotivas de la noche, con cientos de personas acompañando el saludo mientras el bajista agradecía visiblemente emocionado.

A partir de ahí, el repertorio continuó transitando por algunos de los momentos más importantes de la historia del grupo. "Un amor violento" despertó el lado más romántico de la audiencia, especialmente entre las parejas que llenaban gran parte del recinto. Más tarde llegaría "He barrido el sol", recibida con la misma energía que ha acompañado a la canción durante décadas.
La recta final guardaba todavía un par de sorpresas. Primero apareció una versión de "Tren al Sur", de Los Prisioneros, que fue recibida con entusiasmo inmediato. El homenaje fue coreado por prácticamente todo el teatro y terminó convirtiéndose en uno de los momentos más celebrados de la noche. Luego llegó "Tu cariño se me va", interpretada con soltura y oficio, cerrando un tramo final donde la banda recordó la amplitud de sus influencias y la naturalidad con la que siempre ha dialogado con distintos repertorios.
Más allá de los detalles puntuales, el concierto dejó una sensación clara: Los Tres siguen encontrando nuevas formas de presentar su música sin renunciar a aquello que los convirtió en una banda fundamental dentro de la historia del rock chileno. La presentación de XCLNT permitió comprobar la vigencia de un grupo que aún tiene algo que decir en el estudio, mientras que el bloque de clásicos recordó por qué su catálogo sigue ocupando un lugar privilegiado en la memoria colectiva.
En un escenario tan imponente como el Teatro Municipal, la banda ofreció una noche que equilibró presente y pasado, novedad y tradición. Una noche XCLNT, en el sentido más literal de la palabra.
