Una noche de emoción y reencuentro; Usted Señálemelo en Club Chocolate

Usted Señálemelo volvió a Santiago en un momento particularmente sensible para la banda. Apenas horas antes de su presentación en Club Chocolate se conocía la noticia del fallecimiento de Lucas Vignale, realizador audiovisual, guionista y amigo cercano del grupo, quien perdió la vida en el accidente de helicóptero ocurrido en Brasil. La noticia inevitablemente sobrevoló gran parte de la noche, transformando un concierto que ya prometía ser especial en una instancia cargada de emoción, recuerdos y afecto compartido.

Por: Gabriela Torres

Fotos: Agustín León

Aun así, desde el primer minuto la energía dentro del recinto fue sorprendente. Tratándose de un domingo por la noche y previo a una jornada laboral, el entusiasmo del público parecía desafiar cualquier lógica. Club Chocolate se fue llenando de voces ansiosas por reencontrarse con la banda mendocina, que apareció sobre el escenario con una puesta visual renovada y una estética alineada con el universo de "Términos & Condiciones", su más reciente trabajo de estudio.

Hubo detalles que no pasaron desapercibidos. Entre ellos, el particular atuendo de Juan Saieg, quien apareció utilizando unas llamativas botas de agua tipo pescador que contrastaban con la atmósfera elegante y futurista propuesta por las visuales. 

La banda decidió abrir el recorrido con material de su nueva etapa. Desde los primeros minutos quedó claro que las canciones de "Términos & Condiciones" no funcionan únicamente como una exploración de estudio, sino que encuentran una dimensión completamente distinta sobre el escenario. Las visuales jugaron un rol importante en ello: gráficos minimalistas, luces cuidadosamente sincronizadas y una voz artificial que aparecía entre canciones aportando una sensación casi cinematográfica, ampliando el universo conceptual del álbum y conectando cada bloque del espectáculo de manera orgánica.

Si bien el grupo ya ha visitado nuestro país en distintas ocasiones, esta presentación tuvo algo particularmente cercano. Quizás por las dimensiones del recinto, quizás por el contexto emocional de la jornada, pero el concierto se sintió más íntimo que otras veces. La comunicación constante con el público, los agradecimientos y las dedicatorias fueron construyendo una atmósfera de cercanía que acompañó toda la presentación.

Uno de los primeros momentos de comunión absoluta llegó con "Las Flores Sangran". Apenas comenzaron los primeros acordes, la audiencia tomó el protagonismo y transformó la sala en un coro colectivo. La intensidad con la que fue cantada evidenció el lugar que ocupa la canción dentro del catálogo de la banda y la conexión que ha construido con sus seguidores a lo largo de los años.

La emotividad continuó apareciendo en distintos momentos del repertorio. Varias canciones fueron dedicadas a Lucas Vignale, cuyo recuerdo estuvo presente durante toda la noche. Cada mención provocó largos aplausos y una evidente emoción tanto arriba como abajo del escenario. Entre esos pasajes destacó especialmente "Seúl", una de las composiciones más significativas de la banda y cuyo vínculo con Vignale adquirió un peso aún mayor en este contexto.

Otro de los momentos más celebrados llegó con "Agua Marfil", interpretada junto a Mariana Montenegro. Antes de su aparición, Juan Saieg recordó la importancia que tuvo Dënver dentro de las influencias musicales del grupo, otorgando un significado adicional a la colaboración. La recepción del público fue inmediata y la canción se convirtió en uno de los puntos más cálidos de la velada, combinando delicadeza, nostalgia y una evidente complicidad entre los músicos sobre el escenario.

La presentación también tuvo espacio para momentos más contemplativos. Una de las ejecuciones más emocionantes de la noche llegó en los pasajes donde la guitarra tomó mayor protagonismo, permitiendo que la sensibilidad melódica de la banda emergiera con fuerza entre la sofisticación electrónica de su propuesta actual. Fueron instantes que equilibraron perfectamente la intensidad del show y demostraron la madurez alcanzada por el grupo en esta nueva etapa.

Pero si algo caracteriza a Usted Señálemelo es su capacidad para alternar introspección y euforia. Hacia el tramo final, los clásicos comenzaron a aparecer uno tras otro, provocando la reacción esperada: saltos, empujones amistosos y los inevitables mosh que se formaron en el centro de la pista. La energía acumulada durante toda la noche encontró finalmente una vía de escape, cerrando el concierto con una intensidad acorde al fervor que la banda despierta en Chile.

Tras cerca de una hora y media de presentación, Usted Señálemelo ofreció mucho más que un repaso por distintas etapas de su carrera. Fue una noche atravesada por el duelo, pero también por la celebración de una comunidad construida alrededor de la música. Entre canciones nuevas, clásicos coreados, colaboraciones especiales y recuerdos inevitables, el grupo volvió a demostrar por qué sigue siendo una de las propuestas más interesantes y queridas de la escena latinoamericana actual.