Publicado el 15 de septiembre de 1986, Pateando Piedras fue el segundo álbum de estudio de Los Prisioneros y uno de los trabajos que consolidó a la banda como una de las propuestas más importantes de la música chilena de los años 80.

Para entonces, el grupo formado por Jorge González, Claudio Narea y Miguel Tapia ya había generado atención con La voz de los ’80. Sin embargo, su segundo álbum mostró una evolución importante respecto de aquel primer trabajo, tanto en su sonido como en la manera de abordar las temáticas que atravesaban sus canciones.
Pateando Piedras incorporó con mayor protagonismo teclados, sintetizadores, secuenciadores, samplers y baterías programadas, acercando a Los Prisioneros a sonidos asociados a la new wave y el synth-pop. La utilización de estos recursos permitió que las composiciones mantuvieran el carácter directo de la banda, pero con una producción más elaborada.
El contexto también fue determinante. Chile atravesaba los últimos años de la dictadura, y las canciones de Los Prisioneros abordaban situaciones que formaban parte de la vida cotidiana de buena parte de la población: el desempleo, las diferencias sociales, la falta de oportunidades, el consumo y las expectativas impuestas por una sociedad marcada por profundas desigualdades.
El álbum abrió con “Muevan las industrias”, mientras que su repertorio también incluyó canciones como “¿Por qué no se van?”, “Quieren dinero”, “Exijo ser un héroe” y “El baile de los que sobran”.
Esta última se transformaría en una de las canciones más reconocidas de Los Prisioneros. Su retrato de jóvenes que terminaban su educación sin encontrar las oportunidades que esperaban conectó directamente con una generación y convirtió a la canción en una de las piezas centrales del repertorio del grupo.
El éxito de Pateando Piedras también significó un crecimiento importante para Los Prisioneros. El álbum alcanzó rápidamente altas cifras de ventas y permitió que la banda pasara a presentarse ante públicos cada vez más numerosos, ampliando su presencia dentro de la escena musical chilena.
Más allá de sus cifras, el disco mostró que una banda nacida en San Miguel podía construir canciones capaces de dialogar directamente con el contexto social del país y, al mismo tiempo, desarrollar una propuesta musical que escapaba de las fórmulas más habituales de la época.
Cuatro décadas después de su publicación, Pateando Piedras continúa siendo un punto fundamental dentro de la discografía de Los Prisioneros. Sus canciones siguen formando parte del repertorio habitual asociado a la banda y el álbum permanece como uno de los registros esenciales de la música chilena de los años 80.