Tan Biónica en Teatro Caupolicán: La magia del reencuentro

Tras el lanzamiento de su último álbum, El Regreso, Tan Biónica busca en cada interacción con su público reencontrarse con las miradas joviales de la primera década de los 2000, época en la que Chano, Bambi, Seby y Diega, siendo apenas unos pibes encontraron su lugar en el mundo para convertirse en la voz de toda una generación. El Regreso Tour tenía como punto inicial el Teatro Caupolicán de Santiago.

Por: Aielet Herrera Isla.

Fotos: Luciano Bascuñán

En los minutos previos al inicio del show, el interior del recinto se llenaba gradualmente. Aunque las plateas altas estaban cubiertas por una lona negra, los niveles de platea baja, palco y cancha ya lucían colmados. Con ocho minutos de retraso, las luces se apagaron mientras de fondo resonaba la mítica instrumental de Seven Nation Army, cuyo ritmo el público comenzó a tararear como si se tratara de la previa de un partido del mundial.

Como si se tratara de una mística futbolística y religiosa —propia de la cultura argentina—, el cuarteto trasandino dio el puntapié inicial de este reencuentro con Santa María. Sin dudarlo, el público conectó de inmediato, apropiándose de cada rincón del teatro desde la euforia y la alegría.
Ella animó aún más los vaivenes frenéticos en todo el recinto. Las tonadas de acento argentino y chileno se mimetizaban al momento de corear sin descanso, con el nivel de energía a tope a los pocos minutos del show, Chano no dudó en pronunciar su primera afirmación de la noche, “Aguante Chile carajo, así se empieza un show”.

Entre los sonidos tan identitarios de Tan Biónica, la banda se encendía a través de la entrega de su público. Por su parte, el frontman derrochaba vitalidad con pasos de baile que captaban la atención. Uno de los momentos más altos de la noche llegó cuando, sin titubear, Chano se abalanzó hacia el público en una clara muestra de rendición a la masa. A esto le siguieron El Duelo y Mil Días, donde en esta última, el vocalista se retiró momentáneamente del escenario para dejar en primer plano a su hermano Bambi, quien asumió la voz principal con guitarra en mano.

La sensibilidad llegó con la interpretación acústica y en solitario de Loca. Chano se sentó frente a la multitud para cantar uno de sus grandes éxitos, consolidando uno de los momentos más íntimos y especiales de la velada.
Tras la energía desbordante de la primera parte, el concierto viró hacia la complicidad. Con el regreso de la banda a escena sonaron Tus cosas y Pastillitas del olvido, encapsulando una atmósfera de cercanía, cariño y gratitud que dejaron entrever tenues lágrimas en los artistas.

Con un video en pantalla que invitaba a un viaje biónico al ritmo del tech, la vulnerabilidad dio paso nuevamente al movimiento. Los cuerpos volvieron a agitarse por inercia para seguir siendo testigos de una noche mágica en Santiago.
El tramo final se coronó con los himnos que marcaron a toda una generación: Ciudad Mágica, Hola mi vida y Mis Noches de enero, momento en el cual el vocalista tomó la bandera chilena para llevarla sobre sus hombros. Como en una puerta giratoria de hits sin pausa, sonó Obsesionario en La mayor, que fue vitoreada y bailada mientras globos azules flotaban sobre el sector de la cancha.

Hacia el cierre de la velada, Chano destacó la conexión genuina e histórica con el público chileno, confesando emocionado que esta noche en particular logró conmoverlo hasta las lágrimas. Para coronar el concierto La Melodía de Dios resonó con la fuerza de un coro masivo que selló un pacto sagrado entre la banda y su público.

Setlist

  1. X=4
  2. Santa María
  3. Ella
  4. Arruinarse
  5. Las cosas que pasan
  6. Beautiful
  7. Música
  8. El duelo
  9. Mil días
  10. Yo te espero
  11. Loca
  12. Tus cosas
  13. Pastillitas del olvido
  14. La invención
  15. Ciudad Mágica
  16. Hola mi vida
  17. Mis noches de enero
  18. Obsesionario en La mayor
  19. El problema del amor
  20. La melodía de Dios