El boicot institucional a Reign in Blood: La trama corporativa detrás del álbum más polémico de Slayer
En 1985, Slayer alcanzó un límite comercial dentro del sello independiente Metal Blade Records. Tras registrar el álbum Hell Awaits, la agrupación atrajo el interés de Rick Rubin, un productor que daba forma a la identidad de Def Jam Records, una discográfica enfocada en el naciente movimiento del hip hop