El proyecto profundiza en la relación entre la fiesta y la herida que atraviesa nuestra identidad, combinando nostalgia, celebración y una mirada contemporánea sobre el cancionero popular. En diez canciones, la agrupación amplía su universo sonoro y reafirma una búsqueda artística que pone en el centro la emoción, el encuentro y la memoria.
Con una propuesta que cruza el bolero y la música popular latinoamericana, Catalina y Las Bordonas de Oro se ha consolidado como una de las agrupaciones destacadas de la nueva escena chilena. Tras una trayectoria marcada por la exploración del repertorio clásico latinoamericano y una creciente presencia dentro y fuera de Chile, la agrupación presenta "La alegría de los que lloran”, su tercer álbum, compuesto por nueve canciones originales y una reversión.
- “Es un disco diferente a lo que nosotros veníamos haciendo. Hay otros géneros musicales que anteriormente no habíamos experimentado, entonces nos da a conocer como una banda que no solo maneja el bolero, sino que maneja varios géneros de América Latina. También es un disco que tiene una narrativa más desarrollada, donde hay varios conceptos, hay teatralidad, hay una paleta de colores a seguir. Se logra diferenciar bastante de nuestros trabajos anteriores”. (Catalina Plaza).
El concepto que da nombre al disco surgió a partir de una escena que comenzó a repetirse durante sus conciertos: el público lloraba y bailaba al mismo tiempo. Familias que asistían para recordar a sus seres queridos, personas que encontraban alegría en medio de la nostalgia y espectadores que transformaban una canción triste en una instancia de celebración. Así, la tristeza y la alegría no aparecen como experiencias opuestas; son parte de una misma manera de vivir y compartir.
A partir de esta idea, “La alegría de los que lloran” recorre distintas expresiones de la música popular latinoamericana. El bolero se mantiene como núcleo de la propuesta, pero dialoga con la ranchera, el merengue, la salsa y la cumbia ranchera, ampliando el universo sonoro de la agrupación. El resultado son canciones que abordan el desamor, la nostalgia y el dolor desde un lugar que también abre espacio para el movimiento, la picardía y la celebración.
Además de recuperar una tradición, el álbum busca establecer un diálogo entre ese legado y el presente. La teatralidad, los distintos paisajes emocionales y una estética concebida como un universo común atraviesan las canciones, mientras los arreglos potencian la dimensión expresiva de cada composición. Guitarras, vientos y otros elementos de la interpretación adquieren un carácter emocional propio, reforzando una sensibilidad ligada a la intensidad de las grandes historias latinoamericanas.
- “La alegría de los que lloran es un disco para bailar y llorar (...) es una celebración de la intensidad latinoamericana, donde la vida siempre encuentra su lugar entre la fiesta y la herida”. (Catalina Plaza).
El álbum junta sonidos, historias y formas de encuentro propias de la identidad latinoamericana para abordarlas desde una perspectiva contemporánea, ampliando el lugar de la agrupación dentro de la nueva música popular chilena. A su vez, reúne las participaciones de María José Quintanilla, Gepe, Joe Vasconcellos y Los Vásquez. Para la agrupación, estos encuentros representan también un vínculo humano y creativo con artistas que admiran profundamente.
La misma mirada de este lanzamiento se extiende a la gira "La alegría de los que lloran". Con ella, la agrupación emprenderá la ruta más extensa de su trayectoria durante el último trimestre. El recorrido llevará su música a distintas ciudades de Chile, México y Argentina, y tendrá como punto central su presentación del 11 de diciembre en el Teatro Caupolicán, concierto que marcará el hito más importante de su historia en vivo, además de una serie de fechas en regiones y escenarios internacionales.