Anoushka Shankar: tradición, identidad y el sitar en el siglo XXI

En las últimas décadas, pocos músicos han logrado proyectar el sitar hacia nuevos territorios con tanta naturalidad como Anoushka Shankar. Nacida en Londres en 1981 y criada entre India y el Reino Unido, la artista se ha convertido en una de las intérpretes más influyentes de la música hindustani contemporánea.

Por: Matías Muñoz

Su historia está inevitablemente ligada a la de su padre, Ravi Shankar, uno de los músicos indios más importantes del siglo XX y figura clave en la difusión de la música clásica india en Occidente.

Fue él quien introdujo el sitar en la cultura popular global, en parte gracias a su colaboración con George Harrison de The Beatles, lo que abrió una nueva curiosidad por los sonidos del subcontinente indio en los años sesenta.

A diferencia de muchos músicos que se acercan al sitar desde fuera, Anoushka creció literalmente dentro de esa tradición. Comenzó a estudiar con su padre cuando tenía apenas nueve años y pronto empezó a acompañarlo en escenarios internacionales. Su debut profesional llegó a los 13 años, interpretando repertorio de música clásica hindustani con la misma disciplina y rigurosidad que caracteriza a las grandes escuelas musicales del norte de India.

Sin embargo, con el paso de los años su curiosidad musical la llevaría mucho más allá de ese territorio inicial.

Música global con identidad personal

Con el tiempo, su trabajo ha adquirido también una dimensión más personal y política. En "Land of Gold" (2016), Anoushka Shankar aborda temas como la crisis de refugiados y la migración, combinando sitar con electrónica, voces contemporáneas y una atmósfera sonora profundamente cinematográfica.

El álbum refleja una preocupación constante en su obra: la identidad en un mundo globalizado. Como artista criada entre múltiples culturas (británica, india y global), su música suele explorar justamente esos espacios intermedios donde las fronteras se vuelven difusas.

Esa búsqueda se extiende también a sus colaboraciones. A lo largo de su carrera ha trabajado con músicos de escenas muy distintas, desde Sting y Herbie Hancock hasta proyectos cercanos a la electrónica o al pop experimental.

Más allá de los géneros o las colaboraciones, el rasgo más interesante de la obra de Anoushka Shankar es su capacidad para mostrar que el sitar no es simplemente un instrumento asociado a la tradición, sino un lenguaje musical más vivo.