Tenemos Explosivos y Estoy Bien en Teatro La Cúpula: la celebración íntegra de un clásico.

Las fechas conmemorativas suelen cargar con el peso de la nostalgia, pero en el Teatro La Cúpula se sintió de inmediato que cuando un repertorio nace de una urgencia honesta, el paso del tiempo no le quita peso ni filo. La convocatoria prometía bastante desde que se anunció: por un lado, una de las bandas más frescas y convocantes de la escena de guitarras actual mostrando material inédito, y por otro, el regreso de Tenemos Explosivos a uno de los trabajos más determinantes de su discografía, con la promesa de tocarlo completo ante una Cúpula a tope.

Por: Joaquín Bravo

Fotos: Victor Galvez

La previa afuera de La Cúpula ya dejaba ver que la jornada iba a estar llena, y valía totalmente la pena llegar temprano para ver la apertura. Ver a los cabros de Estoy Bien en vivo es de las experiencias más entretenidas que hay hoy en día en la escena nacional, porque tienen una simpatía y un carisma en el escenario que te enganchan de entrada. Además, para los que estábamos ahí fue un verdadero regalo poder escuchar en directo parte de las canciones nuevas de su próximo disco, A la distancia, que se estrena este 24 de septiembre. Lo que más me sorprendió fue que la gente ya se sabía los temas nuevos; los sencillos apenas llevan unos días en plataformas, pero en las primeras filas los cantaban con la misma fuerza que cualquier clásico del grupo. El trío cerró su presentación con "Lo difícil se hizo largo", agradeciendo de corazón la invitación de Tenemos Explosivos y dejando la cancha encendida para el plato fuerte.

Después de una pausa técnica bastante corta, le tocó el turno a Tenemos Explosivos y a lo que veníamos esperando hace tanto tiempo: escuchar Derrumbe y Celebración completo y en el orden exacto del disco. Lo tocaron prácticamente de corrido, casi sin pausas entre canciones, manteniendo esa intensidad cruda que los caracteriza. Cuando se dieron un minuto para hablar, Eduardo agradeció a toda la gente que repletó el teatro y se dio el tiempo de bromear con bastante sinceridad sobre cómo ven ese trabajo hoy en día, comentando que sienten que algunas canciones han envejecido muy bien y otras quizás no tanto, lo que sacó varias risas en el público. También se tomaron el espacio para mandarle un saludo tremendo a Estoy Bien, diciendo que los admiran un montón y reconociendo el gran momento por el que pasa la banda.

En la cancha el ambiente fue una locura total de principio a fin. Siempre me da gracia ver cómo, por más guardias de seguridad que pongan cerca de la valla, nunca dan abasto con la cantidad de gente que se tira en crowdsurfing una y otra vez hacia el escenario. Esa misma energía acompañó el habitual mensaje político del grupo, donde Eduardo se detuvo a reflexionar sobre cómo en Chile parece haber un ciclo de revueltas cada siete años, recordando momentos como las marchas de los secundarios, la revolución pingüina y el estallido social, dejando abierta la pregunta de qué viene ahora frente a toda la rabia que se viene acumulando desde que asumió el nuevo gobierno. Por otro lado y como ya es constante en los shows de TO (o por lo menos, de las últimas veces que he presenciado su potente show en vivo) son las pancartas hechas en tela, donde declaran que israel es un estado genocida, ademas de incluir una frase del poeta palestino Marwan Makhoul, la cual dice:

“Para escribir una poesía que no sea política
debo escuchar a los pájaros.
Pero para escuchar a los pájaros
hace falta que cese el bombardeo”
.

Algo que no puedo pasar por alto en esta reseña por nada del mundo fueron las visuales en la pantalla gigante. Para cada tema prepararon una ilustración distinta hecha a mano que representaba de forma estática la letra, montada sobre un fondo rojo en movimiento que daba la sensación de estar dibujándose al mismo tiempo que sonaba la música. Fue un trabajo notable de la gente encargada del arte, sumándole una identidad muy propia a cada parte del concierto. Ya para el cierre del disco celebrado, Eduardo sacó una trompeta para entonar las últimas melodías de la canción final, logrando un momento súper emotivo sobre la tarima.

La noche no quedó solo en el homenaje a ese disco. Una vez que terminaron de tocarlo entero, la banda se quedó en el escenario para despachar varios de sus temas clásicos, desatando los últimos saltos de una Cúpula completamente entregada. Salir del parque después de dos horas de volumen alto y coros a garganta partida te deja esa satisfacción clara de haber vivido una fecha redonda, donde las canciones viejas y las nuevas se sintieron igual de vivas entre la gente.

ESTOY BIEN

TENEMOS EXPLOSIVOS