Protomartyr lanza “Feed the Sewer,” el segundo single y video de su próximo álbum, Hotel Usona, que llegará el 25 de septiembre a través de Domino. En Hotel Usona, Casey imaginó a su país como un hotel envejecido, en el que cada canción es una habitación acechada por su propio huésped problemático. Después del “mordaz,” single “Sounds We Cannot Hear,” que aborda la lenta parálisis de la vida moderna, el tema de hoy, “Feed the Sewer,” se enfrenta a la inteligencia artificial: “Todo fluye hacia el centro // El Engranaje Sin Ojos consume sobre un lecho de baja frecuencia y cavila // ¿Y qué nos entrega? // ¿La enfermedad de la información? // ¿Sueños del futuro?,” canta el vocalista Joe Casey.

Acerca de “Feed the Sewer,” Casey comenta:
- “El título proviene de una línea de diálogo de una película de Peter Greenaway. La idea de la canción es que la inteligencia artificial está en contra de la humanidad. Parte de la creencia de que las personas suelen estar dispuestas a destruir el mundo a cambio de comodidad. La letra es la habitual mezcla desordenada de temores políticos, agravios personales, referencias literarias y chistes sobre caca. La música es muy ruidosa, como un centro de datos.”
El director del video, Andrew Theodore Balasia, dice:
- “La soledad en la era de la vigilancia es el tema que exploramos en este video. El motel se convierte en un microcosmos físico de la recopilación de datos: cada habitación es un perfil y cada huésped paga voluntariamente por permanecer en una habitación vigilada por desconocidos. La banalidad de lo que se observa se convierte en su propia fuente de inquietud, despojándolo de todo espectáculo hasta que lo único que queda es el apagado e inquietante deseo de conectar con cualquier cosa.”
Grabado junto con el legendario productor Dave Fridmann —Sleater-Kinney, MGMT, The Flaming Lips— en su propio estudio, Tarbox Road Studios, al oeste de Nueva York, Hotel Usona encuentra a la agrupación de post-punk de Detroit confrontando los horrores de nuestro presente. No es un álbum fácil de escuchar. Es esencial.
Durante las últimas dos décadas, Protomartyr —Casey, el baterista Alex Leonard, el bajista Scott Davidson y el multiinstrumentista y coproductor Greg Ahee— ha construido uno de los catálogos más gratificantes y, con frecuencia, electrizantes de la memoria reciente, entrando y saliendo de la oscuridad, enfrentándose a aquello que más nos asusta, entristece, repugna, avergüenza y enfurece, y ofreciendo, mediante un humor negro para la posteridad, una perspectiva sobre la comedia inherente a gran parte de lo que nos rodea. En esencia, todo aquello que nos vuelve humanos.
En el aspecto musical, Ahee construyó mundos dentro de otro mundo, incorporando nuevas influencias de Medio Oriente y el exotismo de los años 50, y encontrando un punto en común entre el temor y la alegría, una de sus especialidades. Todo ello —particularmente la batería de Leonard— adquiere una presencia más tangible y aterradora gracias a Fridmann, cuyo hijo, Jon, aporta los metales. Es posible sentir lo que está en juego en cada canción y cómo la banda levita para estar a la altura. Nunca había sonado tan poderosa. Puedes confiar en la palabra de alguien que sabe de esto: Iggy Pop.
“¿Qué es un Protomartyr? En realidad, no lo sé, pero imagino que podría referirse a un ser terrenal que quiere de la vida algo más que la misma mierda de siempre. Una persona o varias que desean formar parte de algo hermoso e interesante, entendiendo que quizá tengan que pagar un precio por ello y que quienes vengan después tendrán un camino más sencillo. Algo así como Jesús.
“Después está Protomartyr, la banda. Cuatro tipos que son músicos y creadores muy, muy hábiles, y sospecho que estarían completamente jodidos de no ser por la intervención de su considerable talento.
“Para decirlo sin rodeos, son una especie de banda de rock de Detroit. Es un tema sobre el que sé algunas cosas.
“Y han hecho un nuevo álbum. Posee una temática muy definida y un alcance sinfónico. Podría decir que es una especie de Sgt. Pepper’s para pedir desde el auto, pero no sería del todo acertado. Este disco es wagneriano y me recuerda muchísimo a la ópera Tristán e Isolda, de Richard Wagner. En términos musicales, suena modal y un tanto cromático, como imagino que sonarían los cuernos de guerra celtas durante alguna batalla olvidada. El cantante, Joe Casey, ha sido bendecido con una voz hermosa que quieres seguir escuchando, pero se mantiene lo suficientemente perverso como para conservar el interés cuando desea ponerse petulante o comportarse como un cabrón.
“Uno de mis momentos favoritos del disco llega cuando simplemente anuncia, completamente solo: ‘Recibimos una mala reseña.’ Después, todo el grupo estalla con furia. ¡Wow! ¡Ojalá se me hubiera ocurrido a mí! Y, en el mundo actual, ¡qué fácil es identificarse con eso! ¿Quién no ha recibido una mala reseña? Plomeros, vendedores de zapatos, etcétera, etcétera, etcétera, hasta llegar a los influencers. Todo se reseña… Me estoy esforzando para impedir que este intento de biografía se transforme en una reseña, pero, bueno, llevo bastante tiempo escuchando a estos tipos y tengo la sensación de que son algo que crece lentamente, algo que gana seguidores, oyentes y respeto poco a poco, a largo plazo. Aquí hay muchísimo contenido. Los cuatro pueden cambiar de ritmos y armonías de una manera muy, muy fluida que parece no requerir esfuerzo. Es la marca de las bellas artes dentro de un grupo popular.” — Iggy Pop
Este otoño, Protomartyr emprenderá una gira mundial, con presentaciones en importantes ciudades de Estados Unidos, la Unión Europea, Reino Unido y Canadá.