Andrés Calamaro: La autenticidad como emblema

Andrés Calamaro forma parte de un selecto grupo de músicos argentinos que ha sabido trascender generaciones y situarse a la par de los exponentes más populares de la industria del rock en español. El nativo de Buenos Aires es de esos artistas que exuda carisma y talento en cada una de sus interacciones, habiendo trabajado a la par de verdaderas leyendas, destacando sus colaboraciones con artistas de la talla de Luis Alberto Spinetta, Miguel Abuelo, Charly García, Fito Páez, Vicentico, Enrique Bunbury, Joaquín Sabina, León Gieco, entre muchos otros. Calamaro pertenece a esa casta de artistas incombustibles, con casi medio siglo de una impecable trayectoria con 27 álbumes de estudio (Raíces, Los Abuelos de la Nada, Los Rodríguez y solista), más un puñado de trabajos en vivo y bandas sonoras.

Por: Gustavo Inzunza

Resulta prácticamente imposible que la icónica figura de Calamaro pase desapercibida en el país trasandino. Es tanta la fascinación que despierta el cantautor por esas latitudes que en 2010 fue homenajeado por el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires con un mural en la unión de las calles Moreno y Perú, ahora rebautizada como “Esquina Calamaro”, obra que conmemora tres momentos históricos en la trayectoria del músico: las portadas de “Vasos y Besos” (1983) de Los Abuelos de la Nada, “Sin Documentos” (1993) de Los Rodríguez y “Honestidad Brutal” (1999) de su carrera solista. El trabajo estuvo a cargo de la productora Santa Paciencia de la Licenciada Romy Rosello y contó con la colaboración de los artistas Andrea Florio, Carlos Rovlich y Duy Jaureguiberry.

Como la gran mayoría de los genios modernos Calamaro tiene un lado B plagado de excesos y oscuridad, en el caso del músico este periodo se vivió con fuerza hacía fines de los noventa y principios del 2000, siendo la etapa más tóxica la vivida durante la génesis del exitoso álbum doble “Honestidad Brutal” (1999). Según los antecedentes recopilados por múltiples escritores, colaboradores y los relatos de Olga Castreno, su asistente en Buenos Aires, durante los nueve meses de grabación Calamaro pasó muchas noches en vela aguantando exclusivamente en base a las drogas que consumía frenéticamente y sin comer, llegando a pesar escasos 49 kilos. Lo cierto es que la crítica especializada y los fanáticos quedaron maravilladas con el resultado, pero hasta la fecha esta etapa sigue siendo parte de la mitología rockera, oculta bajo una nebulosa de secretismo y profunda inspiración.

Más allá de la admiración de sus fanáticos, el músico goza también del reconocimiento de sus pares, siendo “Calamaro querido! (Cantando al Salmón)” (2006) el álbum tributo más importante dedicado al artista. Un disco en dos volúmenes que cuenta con la participación de numerosos invitados reinterpretando reconocidas canciones de Calamaro: Julieta Venegas, Los Fabulosos Cadillacs, Diego Torres, Pedro Aznar, Los Pericos, Los Auténticos Decadentes, Kevin Johansen y muchos más. El larga duración rápidamente logró disco de oro y el propio músico lo definió como:

  • “tribudisco donde el afecto, la humildad y el respeto se enredan lindo, y eso siempre es bello. No le falta ni le sobra nada, es impecable y musicalmente sorpresivo”.

Tras su reciente paso por Chile como cabeza de cartel del Festival “Santiago Rocks” (2025), Andrés Calamaro vuelve a Chile el próximo 25/Agosto para presentarse en el Movistar Arena en el marco de su gira “Como Cantor”, en un show imperdible donde el músico explora una dimensión más esencial y profunda de su obra, haciendo un recorrido transversal por su repertorio y sus grandes éxitos.

Entradas disponibles por sistema PuntoTicket.