En su séptima visita a nuestro país y en su primer show de arena (el cual repletaron), The Gathering agradeció con oficio y energía su calidad de regalones del público local. La masa fiel de quienes no han abandonado al grupo en cada una de sus versiones llenó el Santander Arena para dar una cálida bienvenida a Anneke van Giersbergen y celebrar así los 30 años de historia que forjó con el grupo gracias a "Mandylion".
Por: Matías Muñoz

Fotos: Juan Pablo Morales
En lo que seguramente será una de sus mejores presentaciones en Chile y a 30 años de "Mandylion", The Gathering volvió para repasar uno de los capítulos fundamentales de su trayectoria en lo que pareciera ser su lugar en el mundo.
Para el álbum, que marcaría el rumbo del grupo e influenciaría a tantos otros, se preparaba una esperada celebración que incluía el regreso de **Anneke van Giersbergen al grupo para volver a dar vida a las canciones con las que debutó en 1995. Sin embargo y totalmente esperable, el fervor por la reunión rápidamente se expandió por Europa y cómo no, encontrando su conclusión en Chile.
La historia del grupo con nuestro país es larga y estrecha. Aquí, Anneke y compañía han sabido encontrar una fiel fanaticada que ha sido testigo de sus diferentes encarnaciones y etapas, en una comunión que siempre se siente como estar en casa. Así, con un año de antelación, The Gathering anunciaba su primer show de arena en Santiago, el más grande hasta ahora y preparaba el reencuentro con su historia.
Gracias a la vida por The Gathering
Ante un repleto Santander Arena, fue Chaos Magic -escogidos por la propia banda- quienes encendieron la tarde presentando parte de su repertorio clásico y un adelanto de su nuevo trabajo en exclusiva. El grupo local demostró que con su trayectoria y calidad pueden llenar grandes escenarios con una propuesta densa y fresca dentro del panorama metal.

Puntuales y atentos al acecho de un repleto Santander Arena, The Gathering salía a escena con "Gracias a la vida" de fondo, desatando la locura del público que esperó, algunos por años, este reencuentro. Tras unos breves minutos, Anneke tomó posición bajo una ensordecedora ovación de vitores y aplausos.

Cuando se es testigo de un reencuentro, fluyen emociones de nostalgia e imágenes a través de una ventana que mira al pasado y en otros casos, ese sentimiento permite observar cómo el paso del tiempo moldea y cambia el presente.
Para la banda The Gathering con su formación original tras casi 20 años, ese tiempo ha transformado tanto esos intérpretes como a quienes los escuchan.
Y es que el regreso de Anneke -por ahora momentáneo- ha dejado en claro cómo la química musical del grupo fluye naturalmente gracias al paso del tiempo y demuestra que la talentosa vocalista dejó un vacío imposible de llenar. Más allá de la nostalgia, van Giersbergen es la voz de una época y una generación que fue formando un estilo propio y que se mantiene técnicamente intacta y vigente.
Sin quererlo, la presencia de Anneke inunda inevitablemente el panorama siendo uno de los ejes de esta reunión y una especie de renacer del grupo en cuanto a su sonido y su energía sobre un escenario. Sin repasar el álbum en orden, el show comenzó con la atrapante "Eleanor", y continuó con la intensidad de "Fear the Sea" y "In Motion #1". Hoy, la voz de Anneke pareciera sentirse mejor que nunca, aportando calidez y brillo bajo la intensidad de Rutten y compañía. Y esa es una de sus mayores virtudes como la voz que definió ese sonido de triprock.

Los agudos delicados de Anneke, su manejo de las dinámicas y un inteligente fraseo que se contiene y expande ha sido siempre su sello para encontrar y transmitir una expresividad que emociona a cualquiera. Como intérprete y secundada por intensos y a veces venenosos riffs, la cantante no se esfuerza en depender de exhibiciones vocales exageradas, sino que construye esa interpretación a partir del control de su rango. Y todo eso en la primera media hora del show.
"On Most Surfaces" y "Broken Glass", dos clásicos del grupo, encontraron su espacio entre la primera parte de "Mandylion" y lograron, por un momento, sacar del trance al agolpado público de cancha. En ese sentido, la respuesta del público se convierte en uno de los elementos más reveladores de la experiencia, cantando, coreando melodías, llorando, saltando y entregándose al asombro.

Como conjunto, The Gathering ha hecho gala siempre de una presencia sobria sobre el escenario. En Chile, su actitud cambia al recibir el cálido aplauso del público local, lo que se traduce en una energía y vibra mayor. Hoy, la banda goza de un inesperado buen presente y tal como han mencionado en entrevistas, el reencuentro con Anneke los ha hecho mejores músicos y mejor grupo. Éxitos como "Probably Built in the Fifties" y "Analog Park" son testimonio de ello. René y Hans Rutten, Hugo Prinsen Geerligs, Frank Boeijen y Jelmer Wiersma encontraron un nuevo aire en sus interpretaciones, con más energía y mucho más cohesionados cuando, al menos en estas canciones, se requiere de una precisión y una vibra diferente.
De regreso con "Mandylion", el grupo siguió con "In Motion #2" y la emotiva "Leaves" para cerrar la noche con "Strange Machines", cantada y cabeceada a coro por todo el recinto.
Para el encore, Anneke y compañía se guardaron "Travel", "Third Chance" y "Saturnine", donde acompañados por linternas y luces rojas, cantaron al unísimo la melodía al teclado.

Sin dar luces sobre su futuro (y sin vocalista oficial actualmente tras la abrupta salida de Silje Wergeland tras 16 años juntos) The Gathering cierra un nuevo capítulo en su historia con nuestro país y al mismo tiempo abre una etapa diferente que queda totalmente en la incertidumbre. Con un Santander Arena completamente lleno en lo que fue su show más grande en Chile, el grupo concluye la gira de aniversario de "Mandylion" con su formación original y deja abierto su futuro hasta el capítulo final en enero en Países Bajos, donde cerrarán con un show especial donde también recordarán "Nighttime Birds".
Aunque su regreso todavía no se traduzca en la reincorporación oficial, la presencia de Anneke vuelve a poner en foco cuánto de la identidad del grupo sigue ligada a su voz y a su sensibilidad. Ahora queda por saber si este reencuentro es una celebración de lo que fueron, una despedida que aún no se atreven a anunciar, el primer paso hacia una nueva etapa creativa o apenas un paréntesis en sus caminos por separado.

Cualquiera sea el desenlace, entre el grupo en estas canciones persiste una conexión que el tiempo no ha conseguido desgastar. Pero también cabe preguntarse qué sentido tendría prolongar la historia de la banda intentando llenar un espacio que evidentemente nadie más podría ocupar.
THE GATHERING

CHAOS MAGIC
