Siendo su noveno concierto en Chile de las siete visitas que han hecho, la banda sueca deja muy en claro el compromiso y cariño que existe, desde entrar en confianza, poder sorprenderse de la energía en el público y regalar siempre un show cargado con lo mejor del Death metal y el Progresivo.
Por: Ricardo Arriagada Gómez

Fotos: Víctor Galvez
El fin de semana entre la transición de octubre hacia noviembre, será recordada para los fanáticos del Metal con hechos históricos que, en un principio parecía difícil de lograr el doble combo: mientras Iron Maiden escribiría otro capítulo en dos shows masivos, una de las grandes bandas del rock / metal progresivo en general que es Opeth volvería con su espectáculo más grande dentro de todas sus anteriores visitas. Recordar que en 2025 fueron parte del Master Of Rock compartiendo escenario con Pentagram, Savatage y Judas Priest justamente en el Santander Arena, pero ahora el gran venue santiaguino era para ellos, diseñado para ocuparse en su mitad de la capacidad completa.
El acto previo estuvo a cargo de Mar de Grises, quienes tuvieron una semana impecable en ser cabecera de cartel hace poco en Teatro Cariola y ahora con la enorme tarea de conquistar a más oyentes a través de su historial marcado con una pizca precisa de sus tres álbumes de estudio. El Death doom metal que logran hacer se nota que tiene un carácter poderoso y dejaron en claro que era la carta adecuada para telonear al grupo nórdico. Muy expectantes para su nueva era que tiene el single “Surrender to the Fall” estrenado este año y fue de las mejores recibidas para el público. Media hora exacta de oscuridad y de esos ritmos cambiantes tan singulares que uno quedaba atrapado en la atmósfera del quinteto nacional.

Mientras el recinto ya se veía repleto en el sector cancha como en las plateas disponibles, fue a las 20:00 puntual el momento que todos esperaban (excelente horario para un día domingo) marcando el ingreso de Opeth al escenario para iniciar el tramo final de su gira promocionando el último disco “The Last Will And Testament”, partiendo justamente con la canción inicial “§1” que ya ha tenido el tiempo suficiente para la gente coreara sus partes melódicas y guturales, y de la misma manera que en su anterior visita, más adelante “§7” y “§3” aparecieron dentro del setlist.

Uno de los aspectos llamativos en el formato de su tour 2026 era mostrar un trozo de su catálogo más aclamado y de su era rock progresivo, evidenciado en la interpretación de “Hjärtat vet vad handen gör” del “In Cauda Venenum” (2019) a gusto hecha en su versión sueca y la crudeza de “Godhead's Lament” que es parte de una de las obras maestras de la banda: “Still Life” (1999). Como era de esperarse, Mikael
- “Miguelito” Åkerfeldt conecta con las personas a través de su peculiar forma de agradecer y echar la talla como si fuese un amigo de años, revelando que aprovecharon su estadía en el país para ver a Iron Maiden el día anterior y experimentar a través de sus ojos que la audiencia chilena es de sus favoritas en todo el mundo, incluso bromeando diciendo “¿por qué están aquí y no viéndolos a ellos?”.

El concierto tuvo un desarrollo intachable entre sus distintas etapas y elevando los recuerdos entre “The Devil's Orchard”, la exquisitez de “Windowpane” que pasaron a la grandeza sombría de “The Grand Conjuration”, pegada con “Demon of the Fall”, el tema más antiguo de todas las que aparecieron, proveniente del "My Arms, Your Hearse" (1998). Ambas recibidas con mucho entusiasmo y elevando cada vez la detonación que necesitaba explotar después gracias a esta sección demoledora. Para darle un mayor valor, tras unas cortas palabras como introducción, “The Drapery Falls” del álbum “Blackwater Park” (2001) despertó esos sentimientos bloqueados ante una estupenda forma de aparecer, finalizando con “Hex Omega” como el remate extraordinario ante una fina selección de sus piezas más queridas en sus LP’s más sólidos. Tan geniales que no nos dimos cuenta cómo pasó tan rápido el tiempo.

Un pequeño descanso que marcara el bis y posteriormente la banda volviera a sus posiciones, era el momento de su forma de presentación con cada uno, siendo de los momentos divertidos de la velada, partiendo con el bajista Martín “Pelao” Méndez (también conocido como “El Capitán”) dando unas palabras en español y agradeciendo el apoyo en el show y en sus anteriores visitas, el integrante más aplaudido que fue Fredrik “Peluca” Åkesson debido a sus solos de guitarra, la conexión con el público al punto que casi se quedó sin uñetas, Joakim “DiCaprio” Svalberg en teclados e incluso en un momento del recital haciendo percusiones y el baterista Waltteri Väyrynen que en sus anteriores shows realizados en Chile no tenía apodo y que en las redes sociales de Opeth le dieron “Samsara” como opción, pero como el chileno es pícaro, la gente ya le tenía un alias especial: “Morticia”, referencia a la matriarca de los Locos Addams, que Åkerfeldt al enterarse estalló de la risa. Y bueno, nuevamente el sublime vocalista y compositor tenía los aplausos al final. Todas estas palabras son parte para comprender el amor que existe entre la agrupación y todo lo que han entregado en Chile, más cuando es en un show más grande en solitario.

Volviendo a la música, si había un obsequio más y es parte de lo que han hecho en algunas presentaciones, su versión de “You Suffer” de Napalm Death fue parte, no solamente una, sino dos veces para el momento del éxtasis que pasaba directamente con su cierre épico “Deliverance”, la pieza principal de su disco de 2002 entre la oscuridad, lo desolador y la potencia que volvió loco a todo el mundo, precisamente con su sección instrumental que diera paso a dos espectáculos en uno: a la banda con sus juegos de luces marcando esos riffs imbatibles con la apasionada vista en Cancha entre saltos y dos circle pits que no se detuvieron hasta marcar la última nota. Ellos saben que es la conclusión indispensable y se notaba en sus rostros que lograrían esa respuesta de que vale totalmente la pena crear arte.

Como observaciones importantes, tras el concierto la gente disfrutó de la selección hecha por Opeth en su actual tour y fue favorable en su sonido para todos los que se encontraban en dirección recta al escenario, mientras que en los costados en los sectores más arriba (sobre todo Tribuna) sí existía una incomodidad referente al rebote que se notaba en las baterías, incluso para Mar de Grises estaba esa sensación, aunque al paso de las canciones se lograba equilibrar la frecuencia entre voces y los instrumentos para que puedan lograr mover cabezas y gozar de estas manifestaciones del Metal. Lo clave es que el grupo sueco diera un importante paso, y siendo Chile el primer destino de su gira por Latinoamérica que cerraría su tour, queda muy claro que Opeth, además de su catálogo espléndido y un acercamiento conspicuo, todos caerían rendido ante una visita ilustre en su concierto más masivo en nuestro país. Cuando quieran que vuelvan a futuro, ahí estaremos.
SETLIST:
- §1
- Hjärtat vet vad handen gör
- Godhead's Lament
- §7
- The Devil's Orchard
- Windowpane
- The Grand Conjuration
- Demon of the Fall
- §3
- The Drapery Falls
- Hex Omega
-Encore- - You Suffer
- Deliverance
