En el marco de su tour "Mateo", el proyecto liderado por Mateo Sujatovich se reencontró con el público chileno en La Cúpula del Parque O’Higgins. Con un formato despojado, guitarra, piano y voz fueron suficientes para recorrer sus grandes canciones y protagonizar una noche marcada por la complicidad y la emoción compartida.
Por: Carol Celis

Fotos: Luciano Bascuñán
Hay canciones que, con el paso del tiempo, dejan de pertenecer únicamente a quien las escribe y comienzan a formar parte de la historia de quienes las escuchan. Esa conexión fue parte esencial del reencuentro de Conociendo Rusia con el público chileno, en una presentación que apostó por la cercanía y la sencillez para poner en primer plano aquello que ha convertido al proyecto argentino en una de las propuestas más queridas del pop rock latinoamericano.
En La Cúpula del Parque O’Higgins, Mateo Sujatovich presentó el tour "Mateo" en un formato íntimo, acompañado por su guitarra, el piano y su voz. Sin necesidad de grandes artificios, el músico construyó una atmósfera donde cada canción encontró su propio espacio, permitiendo que las melodías, las letras y las historias detrás de ellas adquirieran un protagonismo especial.
Un encuentro marcado por la complicidad
Más allá de lo musical, uno de los elementos que definió la noche fue la interacción constante entre Mateo y sus fanáticos. Los intercambios con el público aportaron espontaneidad a la presentación y reforzaron la sensación de estar compartiendo algo más cercano que un concierto convencional.
Esa conexión se hizo especialmente evidente cuando las voces de los asistentes comenzaron a acompañar las canciones. Visiblemente emocionado por la respuesta del público, Sujatovich encontró en esos coros una muestra del vínculo que su música ha construido a lo largo de los años. Por momentos, la interpretación individual cedió espacio a una experiencia colectiva, en la que los fanáticos se convirtieron en una parte fundamental del espectáculo.
Un recorrido por las canciones que marcaron el camino
El repertorio permitió recorrer algunos de los temas más reconocidos de Conociendo Rusia, recuperando esas canciones que han acompañado a sus seguidores y que hoy forman parte de la identidad del proyecto. En este formato, los arreglos más sencillos ofrecieron una nueva perspectiva de su catálogo, dejando que las letras y las melodías sostuvieran el peso emocional de cada interpretación.
Uno de los momentos más significativos llegó con "Cabildo y Juramento" y "Loco en el desierto", coreadas de principio a fin por los asistentes y convertidas en los de los puntos más altos de la presentación. La intensidad de ese momento reflejó la conexión entre el músico y su público, pero también la capacidad de ciertas canciones para reunir distintas experiencias en una misma voz.
El recorrido por sus grandes éxitos reafirmó la importancia de un repertorio que ha sabido conectar desde lo cotidiano, con historias y emociones que encuentran eco en quienes las escuchan. En La Cúpula, esas composiciones adquirieron una dimensión especial gracias a la cercanía del formato y a la respuesta de los asistentes.
La fuerza de volver a lo esencial
El paso de Conociendo Rusia por Chile dejó una presentación donde la intimidad no significó menor intensidad, sino una forma distinta de vivir la música. La guitarra, el piano y la voz de Mateo Sujatovich bastaron para sostener una noche en la que la interacción, los coros y la emoción compartida fueron tan importantes como las propias canciones.
Con el tour "Mateo", el músico argentino volvió a encontrarse con un público que conoce sus letras, las canta y las hace propias. Un reencuentro que encontró su mayor fortaleza en la sencillez y que recordó que, a veces, basta una canción compartida para convertir un concierto en una experiencia colectiva.
